El hombre secreto del Mossad

Ver las imágenes de origen

Conocedor de Rafi Eitan por la lectura del extraordinario libro Mossad: la historia secreta de Gordon Thomas (Ediciones B, 2007), miré con interés el documental sobre ese brazo de inteligencia especializado en espionaje, contraterrorismo y eliminación de blancos que representan una amenaza para Israel, creado en 1951. A diferencia del retrato que Thomas logra con base en entrevistas, consulta de papelería secreta y citas con informantes, el documental de Netflix (2017), dirigido por Duki Dror, Yossi Melman y Chen Shelach, traza a lo largo de cuatro capítulos la confesión de diversas operaciones y asesinatos varios, sea de los autores intelectuales, sea de los ejecutores en tierra, con un objetivo que no logro dilucidar aún: ¿amedrentar más a sus enemigos, desviar las pistas de algunas operaciones, confundir a los adversarios? Sin embargo, en ambos casos figura Eitan, el espía que se ganó la fama por ser el cazador del criminal Adolf  Eichmann en Argentina, al que trasladó en un avión con una jaula acondicionada hasta Jerusalén, donde se le enjuició y condenó a la horca. Recuerdo al vuelo el diálogo: “Arderás en el infierno, judío”, lanzó el nazi a su captor, quien le respondió: “Sí, pero hoy no, hoy te toca a ti”. PUBLICIDAD Eitan murió en 2019 y dejó un libro de memorias, El hombre secreto, en el que ratifica su disciplina de toda la vida con su Estado. Dejó dudas a Thomas antes, generó otras a los documentalistas y limitó algunos episodios en su texto, como el caso Pollard, acaso por la censura del gobierno a que fue sometido el original, pero sí ventila situaciones como su reclutamiento en el servicio secreto Shin Bet, que ha reseñado el sitio Haaretz y que mucho recuerda, hilaridad aparte, la forma en que Tommy Lee Jones ficha a Will Smith en Hombres de Negro. Isser Harel invitó al joven Eitan a comer. En un momento de la visita, lo sacó del edificio y le preguntó cómo lograría entrar al apartamento, en un tercer piso, sin ir por la escalera ni usar la cerradura. “Escalaría”, respondió el huésped, quien trepó con agilidad por una tubería de drenaje, en dos minutos estaba en la ventana indicada, saludó desde las alturas, bajó y escuchó: “Estás contratado”. Hay que conseguir ese libro ya.

 

  https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda/fusilerias/el-hombre-secreto-del-mossad

Deja un comentario