Migraciones y economía
Fotografía de Christine Roy / Unsplash

Josep Punga (@Josep_Punga) / Por Causa

  • ¿Sabías que los países instrumentalizan la migración en beneficio propio? ¿O que la contribución fiscal de las personas migrantes en España tiene un saldo positivo? Conoce qué impacto tiene la movilidad humana en la economía (con datos). 

El año 2020 siempre será recordado por la pandemia de coronavirus, que evidenció las dificultades que como sociedad tenemos para afrontar una lucha de esa magnitud y puso de relieve la ineficacia de la política antimigratoria actual. La crisis económica y social del coronavirus nos enseña que la limitación a la movilidad de las personas —más allá de las restricciones sanitarias— va de la mano de la limitación de nuestra capacidad para afrontar la pandemia. Por esta razón, es importante recordar estas seis cosas que seguramente no sabías sobre economía y migraciones, imprescindibles para poder salir adelante satisfactoriamente en el 2021.

1)    Las migraciones son tan antiguas y consustanciales al ser humano como la civilización misma.

La RAE define migración como «desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales». Por lo tanto, a partir de esta definición podemos afirmar que el fenómeno humano de la migración no es algo nuevo que nos haya alejado a las sociedades de su trayectoria. La historia de la humanidad es la historia de sus migraciones, que han ido configurando y estableciendo las realidades presentes que marcan el devenir de nuestra especie.

Esto es tan verídico desde los primeros asentamientos en las cuencas de los ríos Tigris y Éufrates —Mesopotamia—, del Nilo o de Mesoamérica, como para los europeos que huían de la represión política, las crisis económicas y el hambre en el siglo XIX, o los africanos y americanos que intentan ir a Europa en nuestro tiempo, siendo el común denominador la voluntad de labrarse un futuro mejor.

No obstante, las personas no sólo se mueven por causas negativas extremas. También hay razones relacionadas con los lazos afectivos, la curiosidad por conocer mundo, las ganas de perfeccionar un idioma o de aprenderlo de cero, entre otros; formando todos estos motivos igualmente parte del fenómeno humano de la migración, con lo que obstaculizarla sería negar algo consustancial a todas las personas y entorpecerles la oportunidad de perseguir sus proyectos vitales.

2)    Hasta la teoría económica más convencional establece la libre movilidad de personas como un supuesto indispensable para mejorar el bienestar agregado global.

La teoría neoclásica, que domina casi de manera monopólica las facultades de economía de todo el mundo, enseña que la libre movilidad de personas, al igual que la de capital, genera los mecanismos necesarios para trasladar los aumentos de bienestar de manera que acaben beneficiando a todos los actores implicados en la acción económica. De hecho, una publicación de enorme reputación en el ámbito como la revista The Economist, con línea editorial abiertamente liberal, defiende la migración como acelerador de la innovación y la difusión de ideas.

Resulta irónico que los actores políticos reivindiquen esta teoría para justificar libertades en la movilidad del capital y de las mercancías, pero no para asegurar la libre circulación de las personas. Este posicionamiento resulta fatal en plena pandemia de la Covid-19. En un contexto de interdependencia económica como en el que vivimos, un país no dispone de todos los medios humanos ni materiales para satisfacer todas sus necesidades y en una situación excepcional como la que padecemos es más evidente que nunca la necesidad de cooperación internacional. Según Francesc Peirón, corresponsal de La Vanguardia en Nueva York, en los Estados Unidos el 69% de las personas en situación irregular trabajan en empleos considerados esenciales; y más cerca, Gabriela Sánchez, periodista de elDiario.es, señala que el gobierno en España se ha visto forzado a decretar la concesión de permisos de trabajo a jóvenes migrantes, destacando sobre todo los trabajos esenciales del sector agrícola y de los cuidados.

3)    Los países instrumentalizan la migración en beneficio propio.

El Banco de Suecia en el 2018 concedió el Nobel de Economía a Paul Romer por su teoría del crecimiento endógeno. De manera resumida, esta teoría nos dice que los países, normalmente los más ricos, tienen la capacidad de alterar la movilidad de personas, capitales y mercancías con la finalidad de perpetuar su posición.

Esto tiene grandes repercusiones y es lo que explica porque una persona migrante puede ser CEO de Alphabet —la multinacional propietaria de Google y Youtube, entre otros—, Microsoft o Adobe con múltiples facilidades legales; y otra persona igualmente migrante que sea temporero/a de Lleida enfrenta constantes muros legislativos que dificultan su asentamiento.

El motivo de esta instrumentalización de la movilidad humana radica en observar la migración como una herramienta política y económica más, en vez de como lo que es realmente: un fenómeno social a través del cual las personas cumplen con sus planes vitales. Es un hecho histórico que se ha ido repitiendo. Como bien explica Ana Fernández Asperilla, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en historia de las migraciones contemporáneas en España, cuando las remesas de los emigrantes españoles durante el franquismo ayudaban al Estado a financiar su déficit comercial —la diferencia negativa entre lo que se compra al resto del mundo y lo que se le vende—, entonces era España quien promovía la emigración.

4)    Existe un Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular.

Un Pacto para mejorar la cooperación sobre la migración internacional y su gobernanza global basándose en el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, partiendo de una concepción de la migración como derecho humano básico universal y  fenómeno que une a la humanidad. También se responsabilizan en luchar y contrarrestar los discursos engañosos que generan percepciones negativas sobre las personas migrantes.

A pesar de haber sido aprobado a finales de 2018 por los jefes de Estado y de gobierno y altos representantes miembros de la ONU sigue siendo un esfuerzo global totalmente necesario y vigente para paliar los peligros que comporta la estigmatización de las personas migrantes por verse vulnerados sus derechos humanos.

5)    El problema global de los datos sobre migraciones.

En un informe de Datos sobre la Migración del año 2018, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reconoce que no hay manera de hacer factible el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular sin la elaboración de datos fiables, oportunos y comparables a nivel internacional para revisar su seguimiento y efectuar políticas con base empírica. Además, afirma que poner trabas a lo que el Pacto quiso establecer es poner trabas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

6)    La población migrante contribuye positivamente en términos fiscales. 

Un informe elaborado por por Causa y la Universidad Carlos III muestra que la contribución fiscal de las personas migrantes en España tiene un saldo positivo. Esto quiere decir que su aportación fiscal es mayor que las ayudas directas recibidas, los mismos resultados a los que se han llegado en otros países europeos. Si nos detenemos a pensar el asunto, la conclusión no debería generarnos ningún tipo de asombro. La población migrante es eminentemente joven. El 86,5% de los trabajadores migrantes del mundo son adultos en edad de trabajar (24-64 años), según un informe reciente de la Organización Internacional del Trabajo. Con lo que tenemos gente joven en edad de trabajar que enferma menos proporcionalmente y que consume menos prestaciones públicas, pero que cotiza lo mismo si se le permite hacerlo de forma regular, claro. Hablando de irreguaridad: ¿sabías que en España hay casi medio millón de personas viviendo sin papeles (con lo que eso conlleva), y que de ellas, 8 de cada 10 son mujeres latinoamericanas que se dejan la piel en el sector de los cuidados esenciales?

Por lo tanto, la política óptima para el Tesoro del Estado no es dificultar la regulación de personas en situación irregular, sino emprender un proceso amplio de reglamentación tal y como defendió el investigador de Por Causa Gonzalo Fanjul en una entrevista concedida a Público. Algo que nos permitirá mejorar la capacidad del Gobierno de invertir con el objetivo de paliar las consecuencias negativas que la pandemia nos ha traído desde el 2020.

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