“Mank”: Ser guionista en Hollywood

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Escribir un texto sobre una película como Mank de David Fincher es un reto. El filme arma un universo prismático complejo, con tantas piezas, personajes, acciones, tiempo, espacios y temas que da pena reducirlo a una sinopsis, la descripción de un relato y tema central y la interpretación de un mensaje. Así que me limitaré a señalar algunos aspectos que preparan al espectador a disfrutar de una experiencia fílmica original, un homenaje actual al cine de antaño y una reflexión profunda acerca del origen y la esencia de un proceso creativo y técnico que resulta en una película.

El filme Mank es “cine sobre cine”, una película en el contexto de los estudios de Hollywood en los años 30 del siglo pasado con una trama que describe el proceso de escritura del guión del genial filme de Orson Welles El ciudadano Kane (1941). Welles, el enfant terrible del teatro y la radio tenía 24 años y libertad absoluta para realizar películas cuando contrató a Herman J. Mankievicz, uno de los escritores y crítico de teatro más brillante, para escribir el guión. Como hijo de judíos alemanes Mankievicz, conocido – admirado y odiado – como Mank, había colaborado con los Hermanos Marx y coescrito guiones como El Mago de Oz, en cuyos créditos no fue incluido.

El filme Mank narra cómo Mankievicz (Gary Oldman), con una pierna enyesada después de un accidente de carro, se retira en una casa de campo para escribir el guión del filme de Orson Welles. Apoyado por una secretaria y una enfermera, el angustiado y alcohólico Mank trata de cumplir con el encargo de Orson Welles nutriendo el relato con sus recuerdos – en forma de extensos flash backs – del ambiente de los estudios de Hollywood, la competencia y la corrupción, la lucha política entre republicanos y demócratas por la gubernatura de California, la prohibición de sus filmes en la Alemania nazi y el poder del magnate de los medios William Randolph Hearst. Los personajes del cine y la política de los años treinta que dan vida a El ciudadano Kane, ponen a trabajar la memoria del espectador. La luminosidad de la imagen en blanco y negro, la exquisitez del diseño de arte y la calidad actoral profundizan la tragedia de Mank como guionista apreciado pero utilizado y menospreciado como una especie de “bufón de la corte” que puede decir la verdad pero termina humillado. Fincher termina el filme con la pelea entre Mank y Welles por el crédito de guionista. En 1942 los dos creadores fueron distinguidos con el premio Oscar a mejor guión original.

Más que un biopic o un filme sobre el Ciudadano Kane y la relación entre guionista y director, Mank es una película acerca del Hollywood de los años treinta, el cine como creación colectiva, el dinero y la política como poderes detrás del cine y la creación como proceso sanador.

 

Columna de opinión por: Annemarie Meier en Grupo Milenio

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