Cambie de género o sexo con un clic

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¿Está usted cansado de su género? ¿Le gustaría llamarse de otra manera? ¿Quiere que se dirijan a usted con un pronombre masculino, femenino o neutro?  Ahora todo es posible con un simple Twitt. ¿Qué se llama usted Ellen y quiere cambiar a Elliot? Pues no tiene más que comunicarlo en las redes sociales y ya está.  ¿Que triunfó usted como Conchita pero ya se ha cansado de llevar melena? Pues ahora me llamo Tom. ¿Que está aburrido de que usen el pronombre masculino para referirse a Sam? Pues ahora comunico urbi et orbi que me llamen Samantha.

Si es que el que se aburre consigo mismo y no cambia es porque no quiere. Ahora todo fluye, y si hoy me levanto con ganas de ir de hombre, pues me pongo corbata; pero si mañana me apetece ser mujer, pues me pongo tacones y ya está, porque por lo visto eso es lo que significa ser mujer y hombre hoy día.  ¿Algún problema con que yo me sienta cada día de una manera diferente?  No, hasta ahí no. Por mi como si se quieren sentir mochuelo (de hecho, ya hay gente que dice que es transespecie, ¿también habrá que respetar esta identidad ¿no?). Allá cada cual con sus caprichos.

Ahora bien, imaginemos que Elliot, que antes era Ellen, comete un delito (aunque sea buena persona también se supone que podría delinquir): ¿deberá ir a la cárcel de hombres o de mujeres? ¿En cual se sentirá más segura, pese a considerarse caballero? Imaginemos que Elliot es un deportista de élite ¿deberá competir en la sección masculina o femenina? ¿Tendrá opciones de ganar en las carreras varoniles?  Y al contrario, imaginemos que Sam es un deportista pero se autoidentifica como Samantha y decide competir en las competiciones femeninas ¿Quién tendrá más posibilidades de ganar? Si Conchita tiene pene y una poblada barba, ¿deberá utilizar el vestuario femenino en el gimnasio? ¿Aspirará Elliot a mejor actor en los Óscar aunque tenga un aspecto femenil?

Ni Elliot ni Sam ni Conchita han tenido que cambiar su aspecto, ni hormonarse, ni presentar certificados ni pasar pruebas: simplemente dicen que ahora son un hombre o una mujer, respectivamente, y los demás tenemos que, en un acto de fe, aceptar su declaración y tratarlos como tales.

Estamos de acuerdo en que tienen todo el derecho del mundo a sentirse como quieran, pero estas personas que han encontrado su propio yo después de años de haber estado por lo visto viviendo la vida de otro, ¿Cómo tienen que constar en las estadísticas? ¿O no hace falta registro alguno? ¿O sumamos tantas categorías como personas existen? Como ven, el despropósito al que estamos asistiendo y que unas aplauden entusiasmadas y otras observamos atónitas es de dimensiones descomunales.

Que la gente cambie de género, fluya, pruebe, se disfrace, performe y experimente según sus sentimientos es asunto suyo. Que esos deseos se materialicen en leyes que regulan la convivencia entre las personas es asunto de todos.  ¿Qué será lo próximo que se le ocurra a alguien con ganas de destacar? ¿Qué las criaturas se puedan casar a los 5 años? ¿Implantar embriones humanos en animales?  ¿Instaurar el canibalismo? ¿La compraventa de esclavos? Si hay negocio en ello no duden que alguien lo apoyará. Y el resto a decir amén.

https://blogs.publico.es/cuarto-y-mitad

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