CLARA MUSCHIETTI: POEMAS

CLARA MUSCHIETTI: POEMAS

1

Ese caballo fracturado en el medio del campo, rodeado de otros caballos que perciben la imposibilidad de movimiento, pero no pueden hacer nada.

2

Un árbol que de tan grande no permite ver que hay detrás. Una imaginación demasiado poderosa.

3

Alguien que me consuele todo el tiempo, por lo que pasó, por lo que pudo pasar y por lo que va a pasar. Que me sostenga, lo más literalmente posible.

4

Un animal doméstico muy enojado me mostró los dientes, no le había hecho nada. Menos mal que no tengo cuatro años y sé, dentro de todo, separar las cosas.

5

El último paseo familiar, con la familia ya quebrada, una mancha enorme, en todo lo que implique algo de cariño.

6

Un puente que separa lo mejor de la vida de lo peor. Cruzarlo sin sentir nada. Una anestesia generalizada en cada vena.

7

 El caballo ya no puede arrastrarse, está tranquilo, los otros caballos no comen y fingen dormir.

8

Una madre a veces, una madre a veces, una madre a veces.

9

La casa en obra. El baño y la cocina sin artefactos, sin pisos. Dos agujeros grises. Hay personas que no nacimos para ver el proceso de las cosas.

10

La nostalgia puede ser eso que no sabías que necesitabas. También el monstruo del lago Ness.

11

Un cajón que no se abre es un cajón que no se abre. El resto corre por mi cuenta.

12

Van a tirar la casa abajo Van a tirar la casa abajo Van a tirar la casa abajo. Nosotros quedamos.

13

Adonde estaba la casa va a haber un edificio con muchos departamentos chiquitos. Mucha gente que no va a tener nada que ver entre sí. Como una familia disfuncional.

14

Cuando algo importante se cae, se vuelve a caer todo lo importante que se cayó en el pasado.

*

En el día que de golpe se nubla

hay traición, no podés confiar en nada,

te hacés un té y aunque no creés, pedís por un milagro

a un santo desconocido que alguien

te nombró en una cena de trabajo.

El domingo viste a tu madre, hablaba

en una lengua rara, movía los brazos

y llorar era la única defensa personal permitida.

Comer en familia puede ser un viaje

hacia las formas más primarias.

Aceptaste el plato, el reproche, el postre, el beso,

te abrazaste a tu hermano como si fuera

la última cantimplora en el desierto.

Terminaste el día a oscuras

en la falda tenías una revista dominical

habías leído tu horóscopo, antes

habías preguntado en voz muy baja

si ibas a ser feliz

o no.

*

Pensé en no salir nunca más del mar, pero los otros desde afuera me hacían demasiados gestos.

*

La psicóloga me dejó esperándote para no subir conmigo y tener que bajar por vos después. Ella hizo un gesto así, como de sostener. Trabé la puerta con mi pie, la pesada puerta de madera maciza. La sostuve los diez minutos que tardaste en estacionar. Sostener, sostener, sostener. Cuando la vida se pone literal lo que siento es desconfianza.

*

Debería irme a dormir, pero me desilusioné mucho con los duraznos hermosos que compré hoy a la mañana a la salida del médico nuevo. Pensé que serían jugosos y riquísimos, pero no, son opacos y secos. No voy a comparar esto con mi vida. A veces no hace falta.

Pienso en los duraznos, ya sé que una desilusión tan tonta no tendría que ponerme así. El tema es que tengo un pasado.

Todo el día pensando en los duraznos, dejándolos para más tarde, haciéndome desear para nada. No los voy a tirar. Los voy a dejar en la heladera hasta que se pudran.

De Podría llevar cierto tiempo (Bajo la luna, 2015)

*

El paso se interrumpe

un camión descarga lácteos en un mercadito

los hombres hacen fuerza

el chino del mercado da instrucciones

yo pienso en la cadena,

en la cadena alimentaria de las cosas,

lo mejor que puede pasar es que se vendan todas las leches.

En qué franja del mundo estoy

en la que hace qué

en la que cree en qué

en la que jamás piensa en qué

qué soy exactamente

qué virtudes tengo

en qué franja de la bondad entro.

En el medio de la calle hay un auto dado vuelta

lo custodia una mujer policía

ya no hay personas

no hay accidentados

queda un auto dado vuelta

un auto que ya no sirve tanto

me preocupo por la vida de las personas que iban adentro

cuántos eran

si había niños, una mujer embarazada

un anciano o alguien feliz.

No tengo idea de mi coeficiente mental

cuánto es, que número tiene

en qué franja estoy

 tengo una enfermedad crónica

me pregunto cuánta gente habrá

en la franja de los enfermos crónicos.

Mi vecina está recién operada de la garganta

tiene un hilito de voz

ella está en esa franja

su hija está en la franja de los niños con problemas de peso

yo estuve en la franja de los niños fóbicos

de las nenas a las que le comieron la lengua los ratones.

En qué franja cabe mi felicidad de hoy

en qué segmento va

no sé nadar

estoy en una franja que no me queda bien

a mí dejame en el agua que no me voy a morir

estoy en esa franja.

Nadie sabe en qué franja horaria está mi hermana

ese continente no está en esta franja

mi hermana está en la franja de las mujeres altas

yo estoy en la franja de las bajas

y la miro como cuando era chica

hay una franja que nos unirá siempre

la franja de los hijos de Mónica y de Ulises.

Se bifurcan las franjas de la identidad

tanto

que dan ganas de correr

hacia la preexistencia.

En el bebé diminuto que vi en el subte

iba la gracia

la vida

frágil

nueva

en la madre del bebé diminuto que vi en el subte

iba el miedo a lo inmanejable.

La franja de los recién nacidos

es la franja efímera.

Estoy en la franja de los que le deben al psiquiatra

de las chicas con mucho corazón

y muchos lunares

en la franja de los que a veces

duermen mal de noche.

 

De Karateka (El fin de la noche, 2009).

CLARA MUSCHIETTI (Buenos Aires, 1978). Es fotógrafa y poeta. En 2007 publicó su primer libro de poemas, La campeona de nado, ganador de la convocatoria anual de la editorial iROJO. A fines de 2009 la editorial El fin de la noche publicó su segundo libro, Karateka. Participó de las antologías: Poetas argentinas 1968-1980, compilada por Andi Nachon (Ediciones del Dock, 2008), Un libro oscuro (Bajo la luna, 2012), Penúltimos. 33  poetas de Argentina (1965-1985), compilada por Ezequiel Zaidenwerg (UNAM, México, 2014) y “Felina, antología para gatos” compilada por David Caleb Acevedo y Cindy Jimenez Vera (La tuerca, Puerto Rico, 2015) Desde 2009 dicta talleres de poesía. El Fondo Nacional de las Artes le otorgó una beca a la creación en el área de letras en 2013. Participó del “Encuentro de Jóvenes Escritores de América Latina y el Caribe”, en el marco de la Feria del libro de La Habana 2014. En el 2015 el Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias  le otorgó un subsidio a la creación para la publicación de su libro de poesía Podría llevar cierto tiempo (Bajo la luna, 2015)

http://www.revistaelhumo.com/

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