Mariposa

Empieza a resultar trágico que unos políticos percebes de cuarta vengan a echar tanto sacrificio por la borda con su incompetencia y fanatismo

El líder del PP, Pablo Casado, muestra la Constitución Española durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados.
El líder del PP, Pablo Casado, muestra la Constitución Española durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados.EUROPA PRESS/E. PARRA. POOL / EUROPA PRESS

En el aparador está el retrato de una pareja en el día feliz de su boda. Durante 40 años de estar juntos esta pareja ha pasado por muchos momentos de risas y lágrimas, pero ahora está sentada a la mesa del comedor y en medio de los dos reposa sobre el mantel el cuchillo familiar. Con ese cuchillo partieron la tarta nupcial y, después, en la cocina, su hoja varias veces afilada contribuyó a su felicidad cortando toda clase de alimentos. Existe el consabido efecto mariposa cuyo vuelo puede romper el equilibrio planetario y provocar una hecatombe en otro hemisferio. Existe también un efecto mariposa doméstico, por el que después de muchos años de convivencia en paz basta con que un día uno no haya bajado la tapa del retrete o haya dejado abierto el bote de champú para que el reproche desencadene una tempestad y ese cuchillo, que rebanó miles de panes, de pronto inesperadamente penetre hasta el mango en el cuerpo del otro cónyuge. También se da el efecto mariposa en la política. El odio y la estupidez con que la derecha insulta al Gobierno en el Parlamento en medio de la pandemia están generando en la atmósfera política una carga explosiva muy peligrosa. No está lejos el día en que de esa bronca tabernaria salte una chispa imprevista que provoque un motín ciudadano con el consiguiente baile de garrotazos. A este país le ha costado mucha sangre recuperar la dignidad después del oprobio de la dictadura; ha tenido que luchar muy duro para salir de la miseria económica y vivir en democracia. Empieza a resultar trágico que unos políticos percebes de cuarta vengan a echar tanto sacrificio por la borda con su incompetencia y fanatismo. Como le sucedió a esa pareja del retrato también hubo tiempos muy felices en este país, pero entre la derecha y la izquierda está ahora en la mesa aquel cuchillo de cortar el pan sobre el que vuela una mariposa.

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