¿Detectó la NASA indicios de vida en Venus hace 42 años?

Un estudio en preimpresión afirma que la misión Pioner 13, que viajó al planeta vecino en 1978, halló moléculas que podrían corresponderse con fosfina

Instantánea de nuestro vecino, el planeta Venus

Hace unas semanas titulares de todo el mundo reflejaban un increíble hallazgo: hay fosfina en la atmósfera de Venus, un indicador compuesto de fósforo e hidrógeno que puede asociarse con algunos tipos de vida, según recogía el estudio publicado en « Nature Astronomy». Aunque ahora se ha iniciado una carrera para comprobar este descubrimiento, quizá la humanidad dio con él mucho antes sin darse cuenta. Al menos este es el argumento de un nuevo estudio en preimpresión publicado en « arXiv» por un equipo liderado por Rakesh Mogul, bioquímico de Universidad Estatal Politécnica de California, quien afirma que la misión Pioner de la NASA ya encontró este componente en 1978, aunque hasya ahora se había pasado por alto.

Todo comenzó con el anuncio mundial. En ese momento, Mogul se percató de que quizá había algún tipo de información en anteriores misiones a Venus que podían confirmar (o desmentir) el descubrimiento de la fosfina. Inmediatamente revisó los archivos de la misión Pioner Venus Multiprobe, de la NASA, en la que se lanzaron cuatro sondas a la atmósfera de Venus hace ahora 42 años. La más grande de ellas tenía un instrumento llamado «Large Neutral Mass Spectometer» (LMNS), diseñado para identificar diferentes gases en la atmósfera del planeta vecino. El objetivo aquella época era encontrar moléculas como dióxido de carbono, duóxido de azufre o argón. Pero según Mogul los científicos de la época menospreciaron el poder de su equipo.

«Los científicos en ese momento no buscaban fosfina porque pensaron que era imposible que estuviera presente en la atmósfera de Venus», explica Mogul para NewScientist. Es decir, ni siquiera estaba contemplado buscarla. Sin embargo, el nuevo equipo ha encontrado que existen datos que se podrían corresponder con este compuesto, e incluso con otros que tampoco se esperaba encontrar.

Cuestión de masa

El LNMS funciona midiendo la velocidad de las moléculas que chocan contra sus sensores. De esa manera, se puede calcular su masa e identificarlas. Sin embargo, la misión Pioner estaba más enfocada en confirmar tipos de moléculas que en los 80 se pensaba que existían en la atmósfera y cómo se comportaban a diferentes niveles de presión o temperatura. Pero según afirma Mogul, el equipo fue lo suficiente sensible como para captar más cosas -incluida la fosfina-, si bien han tenido que pasar cuatro décadas para detectarlas.

«Pudimos extraer algunos datos del estudio y creemos que encontramos algunas cosas interesantes. La información recabada indica la presencia de fosfina», afirma Mogul. No fue la única sorpresa: también había otros componentes «exóticos» el cloro, el oxígeno y el peróxido de hidrógeno. «Creemos que esto es una indicación de químicas aún no descubiertas y de químicas potencialmente favorables para la vida», explican los investigadores en su estudio.

De ser la teoría correcta -si bien su artículo aún no ha sido revisado por pares-, podría suponer un gran apoyo para la hipótesis de la presencia de fosfina en Venus sin tener que esperar a que nuevas misiones comprueben «in situ» el hecho. Y aún más: de confirmarse significaría que la fosfina lleva presente allí desde hace al menos 42 años, por lo que tiene que existir algún proceso más o menos regular detrás de él (aunque no sea de origen biológico). Es decir, que la detección de fosfina no ha sido simple casualidad.

Opiniones críticas y limitaciones

Aún así, hay voces discordantes. Mikhail Zolotov, investigador planetario de la Universidad Estatal de Arizona, sostiene que los datos de la sonda Pioner no solo lo suficientemente precisos para discernir entre la fosfina o una mezcla más simple de gases ricos en fósforo y sulfuro de hidrógeno. Además, afirma que las concentraciones de este gas deberían ser más altas si quieren ir en concordancia con el estudio de «Nature Astronomy», tal y como explica en un artículo de « Scientific American».

Sin embargo, según afirman Mogul y su equipo, solo han podido acceder a los datos correspondientes a las alturas entre 50 y 60 kilómetros, aunque la sonda recopiló información desde los 90 kilómetros hasta la superficie de Venus. Por ello tienen la esperanza de hallar más indicios de fosfina, así como su distribución en la atmósfera, lo que podría indicar el tipo de proceso que está creando este tipo de moléculas.

Tener la mayor cantidad de información posible facilitará el trabajo a las siguientes misiones que sobrevolarán a nuestro vecino, como BepiColombo (ESA-Jaxa), Solar Parker Probe (NASA) o Solar Orbiter (ESA), que ya están en camino -aunque no será el destino final de ninguna de ellas-, así como futuras misiones que probablemente se proyecten después de estos estudios que apuntan a que algo está ocurriendo en las nubes de Venus.

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