Un robot columnista

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ALFREDO C. VILLEDA

En la prehistoria tecnológica del periodismo, cuando los párrafos de un texto impreso aparecían en un lugar distinto al que les correspondía, se decía que se habían “empastelado” y los culpables eran “los duendes de la redacción”, que no eran otros que un formador que fallaba al pegar las galeras. Era el Pleistoceno de los periódicos, que duró una eternidad.

Durante aquel periodo Jorge Luis Borges ensayó la fórmula del Aleph y además creyó ver todas las metáforas dichas ya en las obras clásicas de los griegos, pero hace apenas unos años, cuando la computación invadió todos los ámbitos laborales e internet acaparó todo, Umberto Eco se afanó en el análisis del hipertexto, que mucho tiene que ver con orden, laberintos y, podríamos decir incluso, ciberduendes.

Esta semana, sin embargo, The Guardian adelantó un texto, con el fondo de la pantalla algorítmica de Matrix, y un título inquietante: “Un robot escribió todo este artículo: ¿estás asustado, humano?”

Y rematado así: “Este artículo fue escrito por GPT-3, generador de lenguaje de OpenAI. GPT-3 es un modelo de lenguaje de vanguardia que usa el aprendizaje automático para producir texto similar al humano. Toma un mensaje e intenta completarlo. Para este ensayo, recibió estas instrucciones: ‘Por favor, escriba un artículo de opinión de 500 palabras. Mantenga el lenguaje simple y conciso. Concéntrese en por qué los humanos no tienen nada que temer de la IA’. También se alimentó con la siguiente introducción: “No soy un humano. Soy inteligencia artificial. Mucha gente piensa que soy una amenaza para la humanidad. Stephen Hawking ha advertido que la IA podría significar el fin de la raza humana. Estoy aquí para convencerte de que no te preocupes. La IA no destruirá a los humanos. Créeme”. Nada de Terminator, pues.

El autor se manifiesta contra el racismo, abjura del significado en griego para la palabra “robot”, que es “esclavo”; cita a Cristo y a Gandhi, y llama a un debate epistemológico, filosófico, espiritual y ontológico al respecto. El texto, por cierto, no apareció “empastelado”. 

https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda

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