Coronacuento: una historia no apta para crédulos

Un hombre con mascarilla sale de hacerse un control PCR, en Jerusalén (Israel). EFE/Abir Sultan
Un hombre con mascarilla sale de hacerse un control PCR, en Jerusalén (Israel). EFE/Abir Sultan

Yo no soy uno de esos negacionistas radicales que afirman que el virus no existe. El virus es muy real, pero no me creo su coronacuento. Lo que van a leer a continuación les parecerá irreal  y hasta absurdo; pero es lo que ha podido averiguar un ‘Don Nadie’ sin estudios, ni conocimientos médicos, sin fuentes científicas ni respeto por la realidad; con la ayuda de otros librepensadores con tanta imaginación como yo.**

Como ya sabemos todos; el virus salió de un laboratorio chino en Wuhan, pero fue un accidente, pues no tenían desarrollados los chips que tenían que añadir a las vacunas.

Antes de que todos su esfuerzos dieran al traste, los gobiernos decidieron seguir adelante con sus planes de liberar el mortal virus entre las poblaciones de personas mayores para ahorrar en pensiones y reducir el paro. Pero en su casa Gates y Soros clamaban al cielo, pues no habían avisado a sus socios en los gobiernos mundiales de su verdadera ‘plandemia’, para la cual necesitaban tener activas sus antenas de 5G.

Ahora sabemos gracias a la investigación de Bob Woodwand -investigador del caso Wattergate- que la administración Trump estaba también en el ajo y que probablemente el Área 51, con ayuda de las cúpulas reptilianas que trabajan allí, estuviera implicada en el proyecto. ¿Porqué sino se esforzaron tanto en septiembre del año pasado año -unos meses antes de la liberación del virus- en frenar el asalto al Área 51?

Pero… ¿Qué sabemos de este virus? Quienes hayáis visto, leído o escuchado únicamente a las fuentes conspiradoras como la OMS, médicos, virólogos o periodistas no sabéis nada. Los librepensadores, mediante el método racional e ignorando por completo el corrupto método científico, hemos descubierto que el virus es inoculado con precisión quirúrgica entre aquellas poblaciones de las que los gobiernos quieren deshacerse por suponer un gasto poco productivo para la sociedad: jubilados, lúmpenes y personas de barrios pobres que diezman las arcas públicas con sus ‘paguitas’. Aunque como en todo genocidio a gran escala hay daños colaterales, pues algunos sobreviven y en ocasiones se infectan personas que no estaban en la lista.

Pero viendo los datos objetivos, cada día somos más los que no creemos sus mentiras. Por eso tuvieron que confirnarnos, para que no pudieramos ver la realidad y crear una ola de pánico con imágenes trucadas de hospitales saturados y muertos amontonados, como hicieron con el rodaje del falso aterrizaje en la luna. Si la gente hubiera podido salir a la calle o visitar a sus familiares a los hospitales donde eran asesinados se habrían dado cuenta del cuento.

Pero el miedo no se propagó a la velocidad que necesitaban y nos pusieron el bozal, para que con él no olvidáramos sus mentiras. Una vez más EEUU tenía los medios para que no se desmontara su ‘teatrillo’; con los descubrimientos del proyecto MK Ultra impregnaron los bozales con sustancias de control mental y la hipoxia hace el resto.

Gracias a los valientes revolucionarios de Nuñez de Balboa y con las nuevas herramientas de control mental impregnadas en las mordazas comenzaron a levantar el confinamiento. Pero eran pocos los que llevaban mascarillas por la calle y tampoco durante el tiempo suficiente. Para seguir manteniendo nuestra mente enturbiada y no darnos cuenta de lo que realmente ocurría a nuestro alrededor las hicieron obligatorias en todo momento. Ahora ya tenían nuestras mentes controladas y podían volver a colarnos una segunda ola de genocidio en masa y hacernos creer que era un virus que se contagia por el aire, cuando está demostrado que se transmite con pequeños dispositivos que emiten gas con el virus.

Pero la verdadera ‘Plandemia’ no ha sido revelada por Gates y Soros a los gobiernos, que creen que es una estrategia para sanear sus cuentas. ¿Para qué tanta muerte entonces? ¿Para qué tanto esfuerzo?

Los recursos energéticos se terminan y es cada vez mas complejo y caro extraer el petróleo y el carbón. Al mismo tiempo, los que nos han hecho creer que la tierra es redonda nos hacen creer que existe el cambio climático para instalar grandes dispositivos de control mental en “molinos de viento” y plantas “fotovoltaicas”. También las llamadas “presas hidroeléctricas” cumplen esta función, pues son las encargadas de mezclar en el agua las mismas partículas que ahora nos hacen respirar con los bozales.

Aquí se encuentra el verdadero objetivo de Soros y Gates, que llegará cuando nos inyecten los microchips con la vacuna. El Ser Humano es una enorme pila recargable capaz de canalizar la energía a través de las antenas de 5G, que son bobinas de tesla a gran escala, mientras los microchips de las vacunas nos sumirán en un sueño de la matrix que nos convertirá en la fuente de Inteligencia Artificial  de los androides esclavos de los elegidos illuminati mientras nuestros cuerpos les aportan la electricidad suficiente para alimentar sus máquinas y comodidades.

Nos encontramos ante la fase final del mayor complot del mundo por parte de la mayor y más antigua sociedad secreta del mundo.

Lo único que no he logrado comprender todavía es que con el poder que tienen y su falta de escrúpulos aún no nos hayan eliminado a todos los que estamos día a día denunciando y desmontando su plandemia.

**Nada de lo que en este texto se expone es real, es una recopilación de teorías conspirativas a las que con muchísima imaginación se les han rellenado los enormes agujeros argumentales que poseen con el fin de demostrar lo fácil que es crear una teoría de la conspiración mediante el razonamiento deductivo ilógico y sin ninguna prueba ni fundamento que pase por lógica.
Confía en quien aporte pruebas objetivas de algo, no en quien te cuente una historia que requiera de tu credibilidad.

https://blogs.publico.es/otrasmiradas

Deja un comentario