Un nuevo experimento revela la eficacia de las mascarillas sanitarias y de tela

Científicos de la Universidad de Duke han creado un dispositivo láser de bajo coste con el que realizaron un experimento comparando 14 tipos diferentes de máscaras y cubiertas faciales

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Las mascarillas se han convertido en un indispensable en los últimos meses: está comprobada su eficacia contra la dispersión del nuevo coronavirus, el Covid-19, sobre todo para proteger a los demás en el caso de que nosotros seamos un foco de infección. Sin embargo, hay muchas opciones y crecen los interrogantes en torno a su eficacia, sobre todo con las de tela.

Ahora, una nueva investigación de la Universidad de Duke (EE. UU.) muestra que a través de un sencillo dispositivo láser es posible comparar lo buenas que son en su cometido 14 mascarillas de diferentes tipos, desde las sanitarias y quirúrgicas hasta la eficacia de taparnos con una simple bufanda de lana. Y los resultados son sorprendentes.

Tipos de mascarillas analizadas
Tipos de mascarillas analizadas – Fischer et al., Science Advances, 2020

«La pregunta fundamental es, ¿cómo de bien nos protegen cada tipo de mascarillas de la propagación del virus a través de las gotas?», afirma el investigador principal del estudio, cuyos resultados se publican en «Science Advances» y especialista en imágenes moleculares Martin Fischer.

Si bien el consenso general de los expertos es que todos los tipos de máscaras deberían ayudar a reducir la transmisión de Covid-19, la mayoría de las pruebas de máscaras se han realizado con mascarillas quirúrgicas y tipo N95 ajustadas, pero hay pocas investigaciones en torno a las máscaras de tela y otras cubiertas faciales, como simples pañuelos. «El personal médico suele usar mascarillas quirúrgicas y se han sometido a una gran cantidad de pruebas en entornos clínicos -asegura Fischer. Pero hasta donde sabemos, no había una forma rápida, fácil y rentable de demostrar la eficacia de una variedad tan amplia de otros tipos de mascarillas».

Para llenar ese vacío, Fischer y su equipo idearon un experimento láser bastante económico y fácil de llevar a cabo, en el que se puede comprobar la eficacia de las máscaras, incluso registrando las gotas que se dispersan cuando habla una persona. Así, el dispositivo es una lente que convierte un láser óptico en una hoja de luz. Esta hoja de luz, que brilla a través de un recinto oscuro (formado por hojas de cartón y cinta adhesiva), revela cuando las gotas pasan a través de ella. Los resultados son filmados por la cámara de un teléfono móvil.

En los experimentos, los participantes hablaban hacia la hoja de luz, diciendo la frase «Manténgase a salvo, gente», mientras usaban cada uno de los 14 tipos diferentes de mascarillas y cubiertas.

«Confirmamos que cuando la gente habla, se expulsan pequeñas gotas, por lo que la enfermedad se puede transmitir al hablar, sin toser ni estornudar», dice Fischer. «También pudimos ver que algunos revestimientos faciales funcionaron mucho mejor que otros en el bloqueo de partículas expulsadas».

Resultados del recuento de gotas para cada máscara. Como se puede apreciar, la cubierta de lana fue contraproducente y esparció aún más las gotas que sin ningún tipo de cobertura
Resultados del recuento de gotas para cada máscara. Como se puede apreciar, la cubierta de lana fue contraproducente y esparció aún más las gotas que sin ningún tipo de cobertura – Fischer et al., Science Advances, 2020

Los resultados mostraron que las máscaras N95 bloquearon la mayor cantidad de gotitas liberadas por la persona que habla, seguidas de las máscaras quirúrgicas y luego las máscaras hechas con polipropileno. Y no solo ellas: las de algodón y punto también mostraron una capacidad de barrera, si bien más baja.

Sin embargo, la versión de máscara N95 que posee una válvula que se puede abrir y cerrar puntuó más bajo en el caso de que la «compuerta» estuviera abierta. «Estas válvulas están cerradas al inhalar, pero pueden abrirse al hablar, por lo que dejan salir aire sin filtrar. En otras palabras, hacen un gran trabajo protegiendo al usuario del entorno exterior, pero un mal trabajo protegiendo a los demás del usuario, y el segundo papel es el importante para reducir la propagación de Covid-19», dice Fischer.

Las bufandas, un peligro

Pero aún hubo más sorpresas. En términos de bloquear las gotas, los pañuelos se encuentran entre los menos efectivos, aunque el último de la lista, aunque pueda parecer extraño, fue la bufanda de lana, que según los investigadores es en realidad es peor que no usar ningún tipo de cubierta facial. A pesar de que suene contradictorio a nuestra intuición, los investigadores creen que este tipo de tejido hace que se propaguen aún más las gotas.

«Observamos que el número de gotas aumentó cuando el hablante se colocó la bufanda. Creemos que el material descompone las gotas grandes emitidas durante el habla en varias más pequeñas. Esto podría hacer que el uso de una máscara de este tipo sea contraproducente, ya que las gotas más pequeñas les resulta más fácil dejarse llevar por las corrientes de aire y poner en peligro a las personas cercanas».

Los investigadores quieren enfatizar que habría que realizar más pruebas para estar totalmente seguros de los resultados, pero que pueden mostrar un punto de partida para analizar la eficacia de las mascarillas.

 

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