‘Project Power’, de Netflix

Esto fue totalmente inesperado, un éxito espontáneo, viral. Por eso vale la pena que, si no lo ha visto, lo vea, y que, si ya lo vio, se lo recomendemos a más personas.

Por supuesto, me refiero a Project Power, una película de Netflix que tiene cautivadas a las multitudes de México y de todo el mundo.

¿Por qué? Porque lo que dice, por cómo lo dice, porque es diferente y emocionantísima.

Le explico: Project Power es una superproducción de verano, lo que en la industria de conoce como blockbuster, que narra la lucha de las autoridades de Nueva Orleans por combatir la venta de una nueva droga.

¿Qué tiene esto de especial? Que esa droga es el sueño dorado de cualquier mujer, de cualquier hombre de 2020.

No es una droga que dé placer, que dé tranquilidad, que agite o que estimule los sentidos. Es una droga que da poder.

¿Qué clase de poder? El que sólo un superhéroe puede llegar a tener.

A ver, a ver. ¿Cómo? Sí, usted se mete esa sustancia y podrá convertirse en una antorcha humana, congelar todo a su alrededor o adquirir una fuerza descomunal.

El “pequeño” detalle es que ese superpoder va a depender de usted, de su composición genética, de cosas todavía misteriosas y que, como toda droga, su uso tiene consecuencias, efectos secundarios.

No le voy a contar más detalles para no arruinarle la experiencia, pero sí se trata de un título fundamental porque más allá de la diversión, tiene dos componentes increíblemente especiales.

Primero: esto es un giro radical a todo lo que se había hecho antes cuando se hablaba de superhéroes. Ni siquiera cuando se trataba de experimentos crítico o filosóficos.

Aquí tenemos el mundo de los superhéroes aplicado a los más grandes conflictos sociales del momento. Aquí tenemos superpoderes sociales.

Y segundo, Project Power es un narcocontenido como El señor de los cielos, como La reina del sur, como Pablo Escobar, el patrón del mal.

Pero, por primera vez en la historia, un narcocontenido 100 por ciento positivo, una película que combate la producción, venta y consumo de las drogas desde la producción, la venta y el consumo de las drogas.

Es un caso interesantísimo porque aquí, a diferencia de los más exquisitos contenidos premium del mundo como Narcos o El Chapo, no se está haciendo “cine independiente”. Se está haciendo “cine de alta popularidad”.

¿Qué significa esto? Que todas las ideas, en lugar de quedarse en un nicho muy elegante y estudiado, le llegan a todas las audiencias habidas y por haber: desde los chavos que están expuestos a las tentaciones hasta los padres de familia y las autoridades.

Por si todo lo que le acabo de decir no fuera suficiente, esta película goza de una producción que no le pide nada a las más caras cintas de acción que cualquiera podría ir a ver a un cine y tiene un reparto de lujo.

Vamos del gran Jamie Foxx de Django sin cadenas al maravilloso Joseph Gordon-Levitt de El origen pasando por la fantástica Dominique Fishback de aquella joyita incunable titulada The Deuce, por el poderoso Rodrigo Santoro de 300 y por muchas otras celebridades más.

Sí hay que verla, pero, sobre todo, comentarla, discutirla, llevarla al nivel que le corresponde. Project Power es enorme, un éxito espontáneo, viral. ¿O usted qué opina?


alvaro.cueva@milenio.com

https://www.milenio.com/opinion/alvaro-cueva/el-pozo-de-los-deseos-reprimidos

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