Portero viejo

JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ DE QUEVEDO

Iker Casillas, ingresado tras sufrir un infarto | Última hora

Íker Casillas transpiró las antiguas virtudes del Real Madrid y encarnó sus vicios modernos. Las mejores temporadas de su carrera las jugó para un neoclásico que interpreta su valor en el mercado dependiendo de la historia; es una marca, o una transnacional.

No sabe a qué época pertenece: a un equipo capaz de olvidar al último de sus antepasados, o al que le nombró teniente de infantería.

Hijo de la cantera, fue elegido héroe y entonces, apestó a viejo. Al Madrid no le convienen los jugadores institucionales.

Como sucede con todos los futbolistas de colección, olió a viejo, fue el veterano que guardó Panini en los aficionados al futbol.

Cuando el aroma del modernismo aceptado por los nuevos habitantes del Bernabéu confundió los sabores del juego, su sudor, acusado por Chanel, denunció al mercado.

Pero lo único que nunca cambió Casillas fue ese olfato del Real Madrid. Sus tradiciones se volvieron propaganda cuando el título de Mejor Club del Siglo XX se utilizó como licencia de obras. El nuevo Real Madrid incluso, se permitió demoler la historia.

Íker Casillas, jugador almacenado en las mejores bodegas del futbol con dos Eurocopas, tres Ligas de Campeones y un Mundial, cargó con sus años expuesto al juicio más severo que puede enfrentar un capitán: en cada partido se le exigió un documento que comprobara su identidad.

El guardameta, como parte fundamental de un equipo al que trajo riquezas, conquistó territorios y entregó su vida, fue desterrado.

Casillas, legitimado por el mundo como madridista de buena madera, cargó en el exilio una sospecha de traición: se le acusó de proteger la memoria del Real Madrid como un club honrado, caballeroso y respetuoso con su pasado. Casillas se despide en una pandemia; liquidado, llevándose los guantes y un álbum de fotos grandes junto a una maleta con dinero que le dio un club al que siendo niño, escogió como familia. 

https://www.milenio.com/opinion/

Deja un comentario