La hipótesis de la Reina Roja en tiempos de Covid-19

La resistencia bacteriana, la aparición del sexo y la vacuna frente al coronavirus se pueden explicar gracias a esta solución biológica

«Para quedarte donde estás tienes que correr lo más rápido que puedas. Si quieres ir a otro sitio, deberás correr, por lo menos, dos veces más rápido». La Reina Roja en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (Lewis Carroll, 1871)
«Para quedarte donde estás tienes que correr lo más rápido que puedas. Si quieres ir a otro sitio, deberás correr, por lo menos, dos veces más rápido». La Reina Roja en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (Lewis Carroll, 1871) – Wikicommons

 

En la novela “Alicia a través del espejo” de Lewis Carroll los habitantes del país de la Reina Roja deben correr lo más rápido posible para permanecer donde están, debido a que el país se mueve con ellos.

De esta novela surgió precisamente el símil de la hipótesis de la Reina Roja, una teoría que propone que los organismos necesitan adaptarse, evolucionar y proliferar constantemente para poder sobrevivir. Dicho de otro modo, es preciso que haya un proceso de adaptación continua para mantener el status quo con el entorno.

Esta teoría fue propuesta hace casi cincuenta años por el biólogo evolucionista Leigh Van Valen (1935-2010) como solución a la ley de Extinción, también formulada por él.

Carreras armamentísticas frente a las bacterias

Cuando los seres

 humanos descubrimos los primeros antibióticos para combatir las infecciones bacterianas algunos de estos patógenos evolucionaron para hacerse invulnerables a los tratamientos más comunes. Aparecieron las primeras resistencias bacterianas.

En respuesta a ello, los científicos desarrollaron antibióticos más eficientes, lo cual obligó a las bacterias a evolucionar aún más lejos. La Ciencia siguió avanzando de forma paralela y los tratamientos se fueron haciendo cada vez más potentes, solo para poder tener el mismo impacto que los primeros antibióticos décadas atrás.

En definitiva, los científicos han asistido a una carrera armamentística biológica para mantenernos en el mismo lugar en el que nos dejó Alexander Fleming con el descubrimiento de la penicilina allá por el año 1928.

Al principio no había sexo

Durante más de dos mil quinientos millones de años no había sexo, los animales se reproducían de forma asexual, motivo por el cual los descendientes tenían el mismo ADN que sus progenitores.

Esta situación era muy cómoda biológicamente, pero hacía a las especies especialmente vulnerables. Por ese motivo fue preciso inventar el sexo, un mecanismo desmesuradamente oneroso y que, además, era innecesario a todas luces para perpetuar la especie.

Sin embargo, el sexo era un dispositivo de defensa muy potente, con él la descendencia tendría genes combinados –paterno y materno- que haría más difícil su erradicación del entorno. La hipótesis de la Reina Roja apoya esta teoría.

Luchando frente al coronavirus

A lo largo de la Historia de la Humanidad los seres humanos hemos conseguido avances espectaculares, en la nómina incluiríamos entre otros la anestesia, las vacunas, los trasplantes o la quimioterapia.

El 5 de junio de 1981 fue el pistoletazo de salida del SIDA, una terrible epidemia que ya se ha cobrado más de treinta y tres millones de vidas, pero que afortunadamente se ha convertido en una enfermedad crónica en los países del primer mundo. A través de los fármacos antirretrovirales hemos podido hacer frente al VIH.

En el siglo veinte fuimos capaces de doblegar enfermedades tan terribles y devastadoras como la polio o la viruela. En un futuro no muy remoto aparecerán los órganos impresos con tecnología 3D y la “medicina a la carta” se convertirá en una realidad. Mientras esto sucede un nuevo actor ha entrado en escena -el SARS-Cov-2-, de momento nos ha adelantado y ha puesto en jaque a la humanidad.

Todo es cuestión de tiempo, debemos confiar en la Reina Roja, la investigación médica nos reestablecerá al lugar en el que nos encontrábamos hace apenas unos meses.

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