Una máscara para el siglo XXI

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ALFREDO C. VILLEDA

Al paso de los días, las semanas, los meses, intenso cada vez más el oleaje de contagios a fuerza de oídos sordos y debates obtusos en torno al tapabocas preventivo, las palabras de Octavio Paz, con siete décadas de publicación, se alejan ante la nueva realidad del mexicano.

“Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. (…) Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad”.

Sí, el poeta habla de un hombre “plantado en su arisca soledad”, “espinoso y cortés a un tiempo”, a quien atribuye poner una muralla entre la realidad y su persona, siempre lejos de los demás, del mundo y de él mismo.

Este retrato cultural, con el que abre su ensayo “Máscaras mexicanas”, hoy nos remite a un hombre que ya no existe, puesto por una nueva realidad y condiciones adversas ante una disyuntiva concreta: usar una máscara, física, o arriesgarse a afrontar un contagio que conduce a diario a millones a la muerte.

Otro poeta, Jaime Labastida, me decía semanas atrás que el tapabocas es una máscara de carácter médico y preventivo, no es la que uno elige para darse a conocer a los demás y nada tiene que ver con el análisis de Paz, pero es inocultable que aquel mexicano de la máscara del Laberinto de la soledad quedó en el siglo XX.

El mexicano actual, pertenencia étnica y social aparte, hoy debe afrontar el embate de una pandemia y, oculto detrás de una mascarilla, es en buena medida un ciudadano global, arrastrado si se quiere por la dinámica sanitaria planetaria, pero moderno y con una comunidad ligada a redes sociales que expresa su malestar por el encierro y si algo exhibe más es su rostro y si algo anhela más es el contacto social.

La hora más oscura de nuestro tiempo, siete décadas después del gran Octavio, requiere el análisis literario y sociológico a un tiempo de una nueva generación de mexicanos moldeados a cincelazos de crisis económicas, sismos y huracanes, convulsiones políticas, crimen organizado y un cataclismo de salud que nos ha devuelto una máscara que parecía reliquia del siglo XX.

https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda

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