Tacos

Tacos

CELESTE RAMÍREZ

Pienso en tacos. Y me viene a la mente unos de cabeza de res o de tripas de leche. Pienso -también- en unos tacos dorados de pollo o de flor de Jamaica, bien preparados con su crema, queso, lechuga y guacamole.

Cuando pienso en tacos me viene a la mente unas deliciosas carnitas de cerdo estilo Michoacán. O unos tacos de barbacoa de borrego del mero Capulhuac. De cochinita pibil del mero Yucatán o unos exquisitos tacos ‘fish’, que ofrecen los paceños en Baja California. O unos taquitos de pescado o de pulpo zarandeado.

Y si nos ponemos exóticos, se antoja un buen taco de chapulines de Oaxaca, o de escamoles acompañados de guacamole y maridados con su vino blanco.

Pienso en unos ricos tacos de tortilla recién hecha con queso de rancho y una salsa borracha. Igualitos a los que comíamos en los domingos familiares en el rancho de unos amigos de mis padres.

También en los tacos árabes que devorábamos saliendo del antro en las noches toluqueñísimas de la década de los noventa.

Los infaltables tacos de suadero, de buche y nenepil, bien cocidos y servidos con su cilantro y cebolla. Unos tacos de guisados: chicharrón con salsa verde, papas con chorizo o una bien guisada moronga (rellena) con cacahuate.

Las parrilladas de carnes: bistec, chuleta, costilla, chorizo de Toluca, longaniza. Asador dominguero, carbón, salsas, limones, cebollas de cambray, tortillas, cilantro, cervezas y más cervezas con el sol de verano.

Hay tacos para todos los gustos y necesidades. Por ejemplo, los tacos de canasta -que en lo personal no son de mi agrado, pero que hacen la delicia de un almuerzo muy urbano.

Cuando pienso en tacos me sobreviene el deseo por unos al pastor, con cilantro, cebolla, piña y limón.

Sí, limón, a todos los tacos -a la mayoría- se les debe agregar limón justo para darle más sabor. Porque para los mexicanos lo primero es lo primero… y lo primero se llama ‘limón’, dicen los que saben que este cítrico tiene vitaminas b y c; además de minerales como potasio, selenio, calcio, hierro y magnesio.

Dicen que una buena tortilla de maíz lo soluciona todo. Y también una salsa bien preparada. Martajada, martajada.

Porque en la salsa está el ingrediente más selecto que acompaña a un buen taco. Hay de salsas a salsas: verde, roja, borracha, salsa de charales, ranchera (pico de gallo o salsa de bandera); morita, pasilla, macha, habanera, guacamole y más.

—¿Pica la salsa, joven?

—Hoy no güerita, mañana.

https://www.milenio.com/opinion/celeste-ramirez/malas-companias

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