México también es mar

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JUAN IBARROLA

El presidente López Obrador anunció ayer en Colima que “las aduanas terrestres y marítimas de México estarán a partir de ahora en manos de los militares, para que haya seguridad y se evite la introducción de drogas y armas.

Reacciones, muchas. Estas, son en función de la mal llamada y mal entendida “militarización” por parte de voces que no alcanzan a comprender que la participación de las fuerzas armadas dentro del escenario nacional se debe traducir como algo natural, es decir, afortunado el país que cuenta con las capacidades y habilidades de soldados y marinos para que fortalezcan el desarrollo nacional, realidad que la gran mayoría de los países aprovechan.

La participación de las fuerzas armadas, y en específico de la Armada de México como autoridad marítima nacional, ha generado resultados positivos en contra de la corrupción en los puertos mexicanos de manera significativa y de beneficios cuantificables para el país.

“El Sistema Portuario Nacional desempeña un papel fundamental para el crecimiento de la economía de México, ya que además de vincularnos con los mercados mundiales constituye una importante fuente de valor y de ventajas competitivas en los ámbitos nacionales, regionales y locales”, comentó ayer el Almirante José Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina en Manzanillo, Colima.

Ojeda Durán recordó que “México también es mar”. Fue contundente al afirmar que “proteger y fortalecer los recintos portuarios significa impulsar a nuestra nación, así como una oportunidad de una vida mejor para todos nosotros”.

“Recordemos que la autoridad en materia de puertos radica en el Ejecutivo federal, y por ende en nuestro pueblo”, insistió el almirante Ojeda.

No tiene desperdicio insistir que el Presidente tiene en sus fuerzas armadas mujeres y hombres dispuestos a seguir fortaleciendo al país; por tanto, tiene mucho sentido insistir en que los soldados de tierra, mar y aire realizan acciones que están dentro de sus funciones constitucionales, así como en sus leyes orgánicas.

Las aduanas nacionales representan un activo estratégico al que se le ha permitido cualquier cantidad de excesos y abusos.

Es tiempo de poner orden.

O, que alguien sugiera otra opción.

 

Cabo de Guardia 

La llegada del almirante Luis Orozco Inclán como jefe del Estado Mayor General de la Armada de México, —en sustitución del Almirante Rosendo Escalante, quien pasa a la honrosa situación de retiro— significa el fortalecimiento de toda la operatividad, logística, inteligencia y manejo del recurso humano dentro de la Armada.

El almirante Escalante deja una huella entre quienes conocen su gran trayectoria naval.

Ahora toca el turno a Orozco Inclán quien, sin duda, su liderazgo viene a reforzar, —se insiste-— los objetivos que el propio almirante secretario ha planteado para llevar a la Secretaría de Marina, Armada de México, a todo su potencial.

La importancia que conlleva la responsabilidad de ser jefe de Estado Mayor es merecida para el almirante Orozco. Dentro de su carrera naval, ha salido avante, entregando todo a su institución.

A Orozco Inclán lo releva como Inspector y Contralor General de Marina, el Almirante Rubén Alfonso Vargas Suárez.

Vargas Suárez seguirá con la misiva naval de mantener un equilibrio en la Secretaría de Marina, lo que, común a su formación y trayectoria, será una responsabilidad de la que solamente saldrán resultados positivos.

Buena mar y mejores vientos para ambos.

Buena mar y mejores vientos para México. 

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