JAVIRROYO

El confinamiento del Segrià en Lleida ha puesto de manifiesto más si cabe que no va de individualidades. La pandemia nos ha enseñado de una forma muy cruel que somos uno, que somos una colectividad. Y que si aquellos que se esfuerzan y dan su trabajo para que tengamos fruta fresca en la mesa viven hacinados en pisos y con un sueldo miserable, estaremos dejando que el virus entre con más fuerza que nunca y llegue a toda la sociedad. La desigualdad económica es el problema. O cambiamos el sistema o esto se acaba, señoras y señoros.

JAVIRROYO

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