Gran hurto

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Soy Wanda Lopetegui, ladrona de bolsos. Los que me conocen aseguran que lo más femenino de mi comportamiento es el volcado, sobre la cama, del contenido de los bolsos recién sustraídos. Así no es de extrañar que cuando el botín resulte numeroso sea difícil establecer una relación entre contenidos y continentes. Sin embargo ayer, un documento, de tres hojas grapadas, fue fácil de relacionar, gracias al nombre y apellidos de una de las personas citadas, con uno de los DNI del botín, aunque no con otros objetos. El documento, de inusitado interés, iba a suponer un brusco y espectacular cambio de rumbo en mi existencia. 

“En Zaragoza, a quince de octubre de dos mil dos. Ante el notario XXX del Ilustre Colegio de esta Capital, comparece Doña Consuelo Balbín Gracia, Duquesa de La Peñaza, mayor de edad, viuda, vecina de Chodes (Zaragoza), Camino de la Cantera, 27, con DNI XX.XXX.XXX, para manifestar que es viuda de Don Pablo Sánchez de Espliego y Caracortada, fallecido en Toledo el día 15 de noviembre de dos mil uno y que ante la posibilidad de que pudiera fallecer o quedar incapacitada antes de que la transmisión de la herencia de su esposo quedara concluida, y no queriendo que su hija María Jesús, nacida el 16 de marzo de 1958, pudiera perjudicar a sus hermanos, declara, Doña Consuelo, que una de sus hijas, María Jesús, no es hija de su marido, Pablo Sánchez de Espliego y Caracortada, sino de Pedro Enrique de la Calle y Belío, diplomático, ya fallecido.”

Sin problemas, gracias al DNI me personé en el domicilio de María Jesús Sánchez de Espliego y Balbín para ofrecer mis servicios. Yo iba a ser la nieta del jornalero al que se le encargó echar en un muladar el cuerpo de la niña, fallecida a los tres días del parto, fruto de la ilícita relación entre Consuelo y Pedro Enrique, nacida meses antes que María Jesús. Mientras que ella, la injuriada, sería fruto legítimo, hija matrimonial, con todos los derechos, de Consuelo y Pablo, disuelta la relación adúltera al conocerse el primer embarazo, el ilegítimo. A cambio, pasarían a ser de mi propiedad Los Cabrales de la Cueva del Estiércol, El Rincón de la Cañada del Vasallo y El Hato de Tierra Muerta, todo en la provincia de Cuenca, y, también, algunas obras de arte, como un par de estampas de Goya y un Greuze moderadamente libertino. 

FRANCISCO FERRER LERÍN

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