Segundo acto

  Segundo acto

Segundo acto

Los hay que aplauden  en el cine al terminar la peli como si el director, los actores y el resto de currantes de la obra estuvieran detrás de la pantalla escondidos, puede que sean los mismos que baten palmas cuando aterriza un avión para que el piloto sepa que ha hecho bien no despanzurrándolo contra una montaña remota.

No puedo hacer otra cosa que imaginarlos aplaudiendo al agua que sale del grifo como homenaje al milagro del fluir, pero si algo he asumido es que la realidad reserva siempre una vuelta más a la tuerca de lo imprevisible.

Hace unos días, un grupo de turistas extranjeros fueron recibidos en Mallorca con aplausos, vítores y champán, eran los primeros del plan piloto de la reapertura del turismo que llegaban y que serían sometidos a unos controles sanitarios muy relajaditos. No quedó medio ni persona que no hiciera la referencia de rigor a Bienvenido, Mister. Marshall, a los tétricos NODO con ministros de Frasco muy serios recibiendo a un veraneante para entregarle un diploma de cartón gigante o a la cancioncilla aquella del turista 1.999.999.

Aunque se publicó el domingo, dibujé el cuadrulo el viernes por la noche con la esperanza de tener que comérmela, pero lo que sólo parecía bastante evidente dejó de serlo a las pocas horas para confirmarse. Aunque nos venden que los rebrotes son leves, si algo de esto no te produce un poco de desasosiego, manque sea, es que estás muerto por dentro

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