Collage: Shalini Arias
Collage: Shalini Arias

Hoy se cumple un mes del asesinato de George Floyd, acontecimiento que ha hecho que el mundo dejara por un momento de hablar del COVID-19 y reflexionara sobre el racismo

 

Hodei Ontoria 

Si en algo tenía razón Madonna es que la vida es un misterio y no deja a nadie indiferente. Hoy se cumple un mes desde el asesinato de George Floyd a manos de un policía estadounidense. El racismo golpeó con fuerza a la puerta de todas nuestras casas. Las televisiones y redes sociales se incendiaron horas antes que las ciudades norteamericanas en señal de protesta y condena por el asesinato. El mundo dejó de hablar de la COVID-19 y se paralizó durante días, acongojado, y sin parar de ver el vídeo una y otra vez la última frase de Floyd “No puedo respirar” (“I can’t breathe”) se quedaba como un eco dentro de nuestra cabeza.

Personalidades de todo el mundo se sumaron a las distintas iniciativas y condena del racismo. Esta condena no es nueva, se ha repetido durante décadas incluso en formato pop. Hace más de 30 años el vídeo de Like a Prayer de Madonna fue publicado causando un tremendo revuelo en todo el mundo, sobre todo en las sociedades más religiosas. Si bien la letra de la canción trata sobre el amor cristiano, Madonna a través del vídeo denunciaba el racismo institucionalizado aún hoy presente. Ante el asesinato de una mujer a manos de un grupo de supremacistas blancos, un joven afroamericano es testigo y no duda en correr en ayuda de la mujer; al llegar, la Policía lo detiene por el asesinato porque era negro, fin de la historia. La escena en la que la ambición rubia canta con tres cruces ardiendo detrás, símbolo del Ku Klux Klan, no es más que una forma de protesta que, si bien a pesar del escándalo surgido y del éxito en igual o mayor medida, 30 años después sigue estando de vanguardia lejos de haberse quedado antiguo e innecesario.

Para aquellos a los que el tema de Madonna les parezca antiguo y no lo hayan bailado nunca, hay otro ejemplo más reciente: Born This Way de Lady Gaga. Aunque el tema de la canción estuviera más centrado en apoyo a la comunidad LGTBIQ+, la canción se proclamó como un himno a la igualdad y a la aceptación de uno mismo y al prójimo tal y como es. El mensaje se extrapola por antonomasia a todos los colectivos y minorías: “no te escondas en el arrepentimiento, sólo ámate a tí misma y listo, estoy en el camino correcto, nací de esta manera”, dice la canción. Apenas 9 años después, muchos de los que han cantado y bailado la canción defienden la actuación del policía. A la vista está que no todos entendieron la canción y el propio significado de la vida.

Si las películas, las canciones, la literatura y la pintura crean moldes en nuestra sociedad, ¿dónde hemos fallado? Hace 30 años la cantante más influyente de la historia de la música, en el momento de mayor éxito de su carrera, denunció los abusos y la criminalización contra la comunidad afroamericana, y años antes otros cantantes lo hicieron también. El racismo vive como una serpiente venenosa, rapta camuflado sin que nadie lo vea esperando a su próxima víctima, y en cuanto ve la oportunidad correcta asoma la cabeza, lo justo para causar daño, y vuelve a su guarida. El racismo está presente en todo el sistema, que brilla de blanco puro, la ausencia de la pluralidad de etnias reina en los puestos de poder es evidente, sin embargo, aún hay colectivos y partidos políticos que niegan la evidencia, y uno se pregunta: ¿cuántas Nina Simone, Aretha Franklin, Gloria Gaynor, Stevie Wonder, Tracy Chapman, Prince, Michael Jackson, Tina Turner, Whitney Houston, Usher, Houston, Alicia Keys, Beyoncé… hacen falta para que de verdad demos un paso al frente?

Durante este mes se ha podido ver a una sociedad global, aún dolida por las millones de muertes por coronavirus, unirse contra el racismo, contra un sistema que discrimina según el color de la piel. Tanto es así que la música a favor de la igualdad con un claro discurso antirracista viene de la mano de blancos y una vez más, la comunidad afroamericana queda un paso por detrás.  Por primera vez en décadas se ha creado una unión a favor del cambio, la sociedad grita por un cambio global sin precedentes. ¿Llegaremos a verlo? Los más optimistas albergan esperanzas para que el asesinato de George Floyd no haya sido en vano y sirva para que ningún ciudadano más sea criminalizado y ejecutado por su fenotipo.

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