La Matrix y la fruta

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EDUARDO RABASA

Hace rato caminaba por la calle con mi bolsa del mandado para ir a comprar fruta, cuando me topé con una amiga. Al saludarnos me contó que seguía puesta de un ácido que se había metido la noche anterior, y nos dirigimos juntos al mercado. Durante todo el trayecto habló sin cesar como en un flujo de conciencia, dentro del cual me contó que los amigos con quienes estuviera anoche experimentaban con un estado conocido como “no-ser”, que consiste en renunciar a los rasgos de la psicología personal, para evitar pensar y actuar en los patrones habituales. Sin embargo, aunque le atrae la idea, le cuesta trabajo entregarse al no-ser, pues implica también una renuncia a la contemplación de lo bello y las emociones que produce, dijo. En todo caso, concluyó, tanto el no-ser como el estremecimiento estético no son sino ilusiones dentro de la Matrix, cuestión que el LSD le permite apreciar a cabalidad.

Pensando en esto, recordé que justamente durante la cuarentena volví a ver Matrix después de muchos años, y me resultó curioso que me saltaran elementos raciales y de género que probablemente hoy en día resultarían polémicos, a los cuales en su momento no presté mayor atención. Por una parte, cuando Morpheus, que es de raza negra, está siendo torturado por el blanco agente Smith, éste le explica en algún momento que no puede más con vivir en la Matrix, y lo justifica untando su mano del sudor de la cabeza de Morpheus y después oliéndolo, para a continuación decir que lo que no soporta es el hedor que despiden los humanos. Y en lo relativo a Trinity, lo que el oráculo le profetiza, que termina siendo crucial para el desenlace de la película, es que se enamoraría del elegido, con lo cual su papel crucial para salvar a la humanidad consiste en buena medida en ser la consorte del héroe predestinado para redimirnos. En ese sentido, ver Matrix veinte años después fue un comentario cultural sobre los cambios que se han producido en el ambiente. Creo que si se filmara ahora, los roles de los personajes serían muy distintos, porque además los hermanos Wachowski modificaron su identidad de género, y ahora son Lana y Lilly Wachowski, con lo cual seguramente incorporarían una perspectiva más diversa.

Y en términos políticos, el supuesto básico es que la gran masa vive literalmente adormecida por una ilusión, y que es tarea de la vanguardia, comandada por un elegido predestinado (como los Jedi en Star Wars), liberarla para poner fin al imperio del mal. Todo ello por supuesto bajo una manifiesta erotización de las armas y la violencia, con muerte de inocentes incluida (recordemos que cuando exterminan a un agente, se transforma en el cadáver del humano cuyo cuerpo utilizaba como receptáculo), y todo en nombre de la causa que da sentido a las vidas de la vanguardia cool, encargada de desenmascarar la farsa programada por las máquinas.

Quizá debería darle una nueva oportunidad a Matrix, ahora en un estado similar a aquel en que se encontraba mi amiga, y ver ahora qué sucede.

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