La conjura de las élites II

EPIGMENIO IBARRA

Epigmenio responde ante acusación de realizar video de "Niña Bien"
Ya tienen plan —por fin—, pero siguen encabronadísimos y son, además, muy cobardes. Su objetivo es impedir que Andrés Manuel López Obrador termine el periodo presidencial para el que fue electo y, antes, arrebatar a Morena, su partido, el Congreso para revertir las reformas a la Constitución resultado del esfuerzo legislativo de la 4ª Transformación.

Vienen por todo, pero, tras apenas darse a conocer el documento madre del llamado Bloque Opositor Amplio, algunas de las más destacadas figuras mencionadas en el mismo se echaron a correr y se deslindaron de inmediato.

Aunque moderaron su lenguaje en el documento dado a conocer este martes, lo cierto es que la mentira, el insulto y la calumnia saturan su discurso cotidiano. Odian a Andrés Manuel López Obrador. Lo desprecian tanto, que nos consideran fanáticos o imbéciles a las y los que apoyamos su presidencia. Como los inquisidores, desde su altísimo sitial nos consideran “relapsos y diminutos”, carne para la hoguera, seres inferiores incapaces de comprender que López Obrador (por el que 30 millones de mexicanas y mexicanos votamos) es en realidad un tirano —pese a que no mueve un dedo para impedir que se expresen y organicen como les da la gana—, un político que encarna sus peores pesadillas, que revive en ellos el más rancio y anacrónico anticomunismo.

Desde su afectada superioridad nos tildan de ignorantes; somos el “rebaño” al que el “círculo rojo” debe conducir. Es el suyo un discurso preñado de racismo. Nos tratan con profundo desdén y pasan en un instante de los argumentos supuestamente sustentados con datos a los más feroces y procaces insultos. No confían en el pueblo. El suyo es un llamado explícito a las élites, a las mujeres y hombres “educados y superiores”, para organizarse a fin de “rescatar” —como tantos movimientos inspirados en el fascismo— a México y reconducir al populacho a la senda de la verdad que solo a ellos les ha sido revelada.

Hablan del México de ayer como si de pronto todas y todos padeciéramos amnesia y no hubiéramos sufrido por la corrupción y las malas mañas de los gobiernos del PRI y el PAN, y no hubiéramos visto amenazada nuestra integridad personal, nuestro patrimonio, nuestro futuro y el de nuestras hijas e hijos. López Obrador vino a terminar con un país idílico donde, según ellos, imperaban la justicia, el progreso y la libertad. Consideran que Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto fueron próceres bajo cuyo mando la patria floreció, paladines de la libertad de expresión, gobernantes que no cayeron jamás en la tentación autoritaria y con los que no hubo ni masacres, ni abusos, ni saqueos. Todo con ellos —según el discurso del nuevo movimiento opositor— fue mejor.

En sus filas, según se lee en el documento, están todos los partidos, las más importantes cámaras empresariales, grandes empresas nacionales y extranjeras, las más connotadas figuras del periodismo convencional mexicano, así como Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa. Tienen pues empresarios, políticos, medios convencionales y aparatos de bots capaces de saturar las redes sociales con mentiras y campañas de difamación y odio; manejan, además, una organización francamente golpista y les sobra el dinero. Solo les falta pueblo, pero eso no les preocupa, porque piensan que ya encontrarán la manera de que su “verdad” sea abrazada por las masas que, bajo su conducción, volverán al redil y apoyarán la restauración del viejo régimen.

https://www.milenio.com/opinion/epigmenio-ibarra

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