HBO y “Lo que el viento se llevó”

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Dos libros de cabecera, cuando de alguna consulta sobre filmes se trata, han arrojado resultados exiguos si no es que prácticamente nulos en torno a Lo que el viento se llevó, el largometraje de Victor Fleming de 1939. El francés Georges Sadoul dedica un párrafo a la película en su Historia del cine mundial (Siglo XXI) y el italiano Goffredo Fofi acaso un par de líneas en su volumen I Grandi Registi della Storia del Cinema (Donzelli Editore).

Lo de Fofi se entiende, considerando que su ensayo privilegia a los autores si bien dedica un capítulo al cine estadunidense, quizá por el breve contexto que plantea Sadoul y que en su momento debió ser un secreto a voces: “Este tecnicolor fastuoso que cuenta la Guerra de Secesión con espíritu surista fue dirigido menos por el veterano Fleming que por el productor Selznick y les valió la gloria a sus intérpretes Clark Gable y Vivien Leigh”.

Yo tuve oportunidad de verla a finales de los ochenta en aquel cine Latino, en Paseo de la Reforma, para lo que el espectador debía hacer una gran fila y aventarse las cuatro horas de película con un receso de no más de cinco minutos para ir al baño o lanzarse por otra dotación de palomitas.

Estos apuntes se originan en la tontería de HBO de retirar de forma temporal la película con el argumento de que es racista, a partir de la queja de un guionista trasnochado, si bien ya se corrigió casi de inmediato por las críticas y se anunció la reposición con el “contexto adecuado”, ese que la cadena no consideró antes de semejante despropósito.

Cada obra de arte responde a una época, a una circunstancia, a pensamientos de una era definida. Los personajes de este filme, basado en la novela de Margaret Mitchell, no necesariamente reflejan el punto de vista de la autora ni del cineasta, como sucede con cualquier historia de ficción. Los protagonistas representan un cultivo de ideologías de un lugar y un tiempo específicos, viñeta a preservar, revisitar, analizar a la luz de su momento, quizá hasta a condenar, pero jamás a poner debajo de la alfombra. 

https://www.milenio.com/opinion/alfredo-villeda/fusilerias

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