DARÍO ALEXANDER MACAS ORDOÑEZ: POEMAS

DARÍO ALEXANDER MACAS ORDOÑEZ: POEMAS

DE BOWIE Y OTRAS MOVIDAS

Le dedico una canción en el karaoke

le hago un karaoke,

le muerdo las nalgas,

le  como la cola,

le tiendo la cama,

le como la cola,

esto no tiene mucho sentido pero le como la cola.

¿Quién puede estar triste cuando le comen la cola?

LA TARDE ES QUE SE ELEVABA  SOBRE MI

Mi madre siempre dice que,

“si eres consciente no es error”.

Mi madre está hecha de humo y de noche

yo que siempre hablo de la noche;

y a propósito ,

hoy hay noche

y hay luz

y hay brillo,

pero yo sé que no me ha de durar,

que no he de dudar,

y es que tengo como esbirro un emoticono sobresaltado,

ese,

el del ojo grande y el otro pequeño,

y que hablo yo de vertiginosos,

si he reprobado cada materia,

si no suspendo es porqué repruebo.

13:59,

los hombres,

¿quién es hombre ?

¿quién me vende un hombre?.

Nunca he podido resistirme a los placeres carnales,

a las cabezas vacías,

a las narices operadas,

-yo no tengo una –

quizá el día que sea delgado,

pueda amar al gordo

BOLIVAR Y SUCRE, ESQUINA

Cada mañana,

es tu puerta,

es tu ventana.

Me falta el olor a humedad en tu ropa

y la cama que me hacía doler la espalda,

las cucarachas,

la “r” de cartón que colgaba de la pared,

la cortina negra,

La doble cerradura;

Me falta la barba y el bigote,

los pupilentes azules,

los zapatos rotos,

la chaqueta desteñida,

el café,

el chocolate,

el vodka,

las papitas,

-Me falta el Italiano-

MI MADRE NO SE PINTA EL PELO

“¿Quién fuese quesillo para derretirse en tu caramelo?”

El albañil me piensa hombre,

su hermano –el de la dolorosa- me piensa mujer,

me hace mujer,

se hace mujer,

cuando tenía 15 años quise suicidarme,

pero como todas las cosas en mi vida,

SOLO QUISE,

no he vuelto a ver la luz del sol sobre el panecillo,

no he vuelto a oler una axila sudorosa,

-de las que a mí me huelen a cebolla-

nunca volví a pedir anchoas en mi pizza,

nadie me ha chupado la pija mientras whatsapeo con mi madre,

y mi madre,

¿cómo no hablar de ella?

si se merece un capítulo completo en la biblia,

en el apocalipsis, me refiero,

mi madre no es blanca ni negra

siempre huele bien (aunque no se bañe),

yo no sé cómo harán a las madre de hoy en día,

pero la mía no es de chancleta,

ella es de chicote y del trenzado,

siempre me decía: “Dile a tus amigos que te ayuden a aguantar”

y sin embargo, aún me escondo bajo las mesas.

YO EN PLURAL

Muerte,

pan y muerte,

agua y muerte,

el sandwuche de $3.50 y muerte,

Thalia y muerte,

¿Será que hay algo nuevo en esta vida?

-Más nuevo que la muerte-

ENTRE LOLITA Y UN TAL ESPANTO

Es veintiuno de julio,

tendré veintidós años

no he triunfado,

no soy exitoso,

no soy guapo,

mucho menos guapa,

odio básicamente a la mitad de mi compañeros,

no estoy loco,

esto no es un poema,

es una bitácora.

 

Darío Alexander Macas Ordoñez, (Ecuador, 1994). Asistió a los clubes de literatura y poesía en la casa de la cultura de su ciudad y al II simposio de literatura Loja 2015. No estudia ninguna carrera afín a las artes, pero siempre encuentra salvación en ellas.

http://www.revistaelhumo.com

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