¿Cómo ha transformado el covid-19 al crimen organizado? (1 de 3 partes)

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FABIÁN MEDINA

“El crimen organizado
no es nada menos que

una guerra de guerrillas
contra la sociedad”
Lyndon B. Johnson

Frente al aislamiento y confinamiento social que ha impuesto la cuarentena global por el covid-19, la delincuencia organizada transnacional se ha adaptado con rapidez a las nuevas circunstancias y desarrollado nuevas formas de operar.

Diversos expertos han comenzado a reportar cómo el tráfico de drogas se esconde ahora en insumos médicos y en la venta al menudeo mediante entregas a domicilio, por internet o redes sociales; o cómo la gran demanda de equipo especializado de salud ha estimulado el fraude y sustitutos que no reúnen los estándares clínicos.

Pero también se han identificado varios delincuentes detenidos en cárceles que han adquirido el virus, como en El Salvador o Colombia, donde las pandillas y cárteles temen que disminuyan sus filas debido al encierro de bandas rivales en las mismas celdas, o al contagio en áreas pobres de alta propagación. En México se reporta la muerte de uno de los líderes de Los Zetas en la cárcel de Puente Grande, donde casi 100 prisioneros han resultado positivos. Sin embargo, diversos estudios reconocen que el virus no eliminará a los delincuentes; por el contrario, es más probable la pronta reconfiguración de nuevos liderazgos criminales.

Curiosamente, Wuhan, cuna de la pandemia, es también el lugar de origen de opioides como el fentanilo. La disminución del comercio marítimo y aéreo se refleja ya en la reducción de la oferta de precursores chinos —en medio de una persistente demanda, aún en confinamiento— lo que ha llevado a un incremento de precios entre 20 y 30 por ciento en algunos casos y a la caída de otros hasta el 50 por ciento, pero también a nuevas mezclas con sustancias más baratas y letales.

Entre los primeros estudios sobre la reestructuración de la delincuencia organizada a partir de la propagación del virus destaca uno de Interpol que, con base en sus programas sobre ciberdelincuencia, crimen organizado y nuevas tendencias delictivas, publicó en marzo un alerta por falsificación de medicamentos y firmó en mayo un acuerdo con la Organización Mundial de Aduanas para el rastreo de armas mediante iARMS.

Asimismo, Europol publicó en abril un informe del crimen pospandemia, y en mayo otro sobre el mercado de drogas en la Unión Europea; y el Programa de Asistencia Contra el Crimen Transnacional Organizado en Latinoamérica de la Unión Europea en abril y mayo realizó un análisis de la afectación del covid-19 al crimen organizado mundial, en colaboración con la Guardia Civil española, la Policía Nacional francesa y los Carabineros de Italia.

Finalmente, destaca la Iniciativa Global Contra la Delincuencia Organizada Transnacional #covidcrimewatch —una red de más de 500 expertos alrededor del mundo—, que elaboró dos diagnósticos en marzo y mayo de 2020, así como uno especializado sobre el tráfico de droga, también en mayo.

En ellos, se analiza la evolución de los mercados criminales y se identifican las principales tendencias para la gobernanza y seguridad pública mundial, y, en particular, las diversas referencias sobre la evolución de la delincuencia organizada en México, que se esbozarán a continuación.

Un primer cambio identifica actividades del crimen organizado que se han visto limitadas por el distanciamiento físico y cierre de fronteras —como es el transporte de droga con “mulas” o la trata de personas—, a la vez que el cierre de bares, restaurantes y burdeles ha desviado las extorsiones y préstamos a otras zonas y a los hogares. Sin embargo, se estima que estas actividades no tardarán mucho en reestructurarse bajo formas novedosas de trabajo, con disputas sobre nuevas rutas de tráfico ilícito, y un consecuente aumento de la violencia.

En el caso de México, la Iniciativa Global señala que si bien los homicidios cayeron del promedio nacional de 81 a 54 por día al iniciar la cuarentena, la tasa volvió rápidamente a niveles anteriores.

En cuanto a la producción de drogas por parte de los cárteles mexicanos para el mercado estadunidense, ante la dificultad de importar precursores chinos, la metanfetamina cristalina y el letal fentanilo no han escapado al aumento de precios y a la disminución de su pureza. No obstante, esta situación no ha impedido su comercialización, como es el reciente intento de dos pasajeros arrestados en el aeropuerto de Tijuana con 47 kilos de metanfetaminas y la distribución de fentanilo utilizando el servicio postal de EU.

Asimismo, tanto la Iniciativa #covidcrimewatch como Interpol estiman que la reducción de las exportaciones de China —principal fuente mundial de falsificaciones y comercio ilícito de drogas y precursores químicos— ha afectado los ingresos de los grupos criminales en todo el mundo, lo que puede propiciar la búsqueda de fuentes alternativas.

En este contexto, se señala que la caída del empleo y nivel de vida derivado de prolongadas cuarentenas podría fomentar el contrabando como una opción de actividad económica. Al mismo tiempo, se advierte una nueva demanda de drogas ilícitas, correlacionada con los daños a la salud mental que provoca el encierro, muchas veces en condiciones de hacinamiento.

Tal es el caso de las drogas sintéticas, cuyo mercado ha aumentado en países como Reino Unido, España, Irlanda y Malasia, donde se reparte al menudeo —desde ketamina y éxtasis hasta cocaína y mariguana—, en entregas de comida en bicicleta o moto, por lo que Interpol ya expidió una “notificación morada” a sus 194 países miembros.

Respecto a su producción, si bien las drogas sintéticas tienen su origen principalmente en el este y sureste asiático, además de China, junto con la cafeína y la efedrina, la Iniciativa destaca a México como un principal productor de pseudoefedrina. No obstante, sea en polvo, tableta o cristal, todas las drogas sintéticas requieren de precursores químicos producidos en China.

Por su parte, Europol y el Observatorio Europeo de Drogas dan cuenta de una nueva técnica de distribución de droga llamada dead drops (gotas muertas) que ya empieza a usarse en Moldavia, Ucrania, Estonia, Bélgica, Reino Unido, España y Finlandia. El intercambio se lleva a cabo por medio de comunicaciones encriptadas como TelegramWicker y Signal, y el ocultamiento de la droga para su entrega en sitios cuya localización digital se envía contra pago con criptomonedas.

En este nuevo reacomodo se han identificado un incremento de la violencia entre bandas criminales —incluso en países como Suecia, Francia, Finlandia y Dinamarca—, además de la delincuencia por parte de adictos y nuevas formas de distribución y técnicas para lavar ganancias. En otros casos, diversos estudios han detectado una ampliación de actividades delictivas que afectan también a México. (Continuará…)

* Jefe de Oficina del secretario Marcelo Ebrard

https://www.milenio.com/opinion/fabian-medina

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