Decor Hardcore: el síndrome de Stendhal del ‘kitsch’

           

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El buen gusto, por definición, es vulgar. Hablamos de un concepto subjetivo y abstracto, una etiqueta que se pone sobre determinados objetos y estilos por el simple hecho de que mucha gente así lo cree. ¡Qué vulgaridad! Antes era algo que uno podía intuir ojeando revistas y hablando con entendidos, era un concepto brumoso y difuminado.

Pero con la irrupción de las redes sociales se encontró una unidad métrica para medir el buen gusto: los likes. Instagram se convirtió en un escaparate de la estética, un lugar donde todo es refinado, aspiracional y vacío. Los corazones volaban para validar y reforzar los cánones establecidos.

Pero hay creativos dispuestos a derribar desde dentro esta dictadura de la vulgaridad. «Creo que la dicotomía entre el buen y el mal gusto es algo tan viejo y apestoso como las pantuflas de mi abuelo». Ksenia Shestakovskaia se expresa igual con palabras que con imágenes, de una forma sorprendente, original y ajena a cualquier convención.

Su cuenta, Decor Hardcore, es lo que muchos denominarían una oda al mal gusto. Ella se limita a anunciar, en su bio, que «no es para todo el mundo». Unos 300.000 seguidores parecen empeñados en llevarle la contraria. «Esa descripción es una especie de descargo de responsabilidad. Es mi forma de presentar una cuenta de Instagram que no pide ser aceptada o validada».

Decor Hardcore: el síndrome de Stendhal del ‘kitsch’

Decor Hardcore: el síndrome de Stendhal del ‘kitsch’

Decor Hardcore refleja «muebles con sentimientos». Un pasillo de plumas rosas o un balneario barroco y ampuloso. Papeles de pared viejunos, dormitorios más recargados que una tarta nupcial, palmeras, lazos y bien de brilli brilli. Hacer un scroll por esta cuenta puede provocar un síndrome de Stendhal kitch. La cantidad de información abruma, pero es extrañamente adictivo. «Esta cuenta está hecha para gente aventurera y de mente abierta», explica la creativa.

En esta descripción parece encajar Alessandro Michele, director creativo de Gucci. La marca italiana contactó a Ksenia para colaborar con ella. «Para alguien extraño y marginal como yo, que te señale Gucci significa mucho».  Se deshace en halagos a la casa de moda, pero los conjuga en pasado. «Hemos colaborado en varias ocasiones. La última fue un proyecto sobre la evolución de los tocadores a lo largo de los años, pero ahora mismo no puedo», explica.

Decor Hardcore es una agencia creativa con base en Berlín, donde vive Ksenia. Pero todo esto empezó, hace ahora cinco años, como algo mucho más modesto. La cuenta de Instagram pretendía ser una especie de agenda visual donde apuntar las cosas raras que iba encontrando en eBay. «Cosas maravillosas maravillosas», puntualiza ella. «Diría, quizá, inusuales pero no raras. En cualquier caso sí, ese fue el punto de partida. eBay me brindó más inspiración de lo que cualquier revista de lujo podría haberme dado jamás», confiesa.

Sigue dándosela. Ksenia reconoce que la plataforma de venta de segunda mano es su particular «El Dorado». «Todas estas plataformas y tiendas de segunda mano siempre han sido mi manera favorita de comprar», se justifica, «creo que aquí se fijan los precios de manera lógica. Las cosas cuestan, al final, lo que realmente deberían».

Decor Hardcore: el síndrome de Stendhal del ‘kitsch’

Decor Hardcore: el síndrome de Stendhal del ‘kitsch’

Viendo su feed, uno pensaría que la casa de esta creativa está llena de sofás con forma de concha, columnas barrocas y luces de neón. «Vivo en un apartamento alquilado de 50 metros cuadrados. Espero que responda a tu pregunta», comenta con sorna cuando se la interroga. No es solo una cuestión de espacio. En su día a día, Ksenia es de todo menos excéntrica. «Mi casa es agradable y acogedora y mi ropa, bastante normal. Tengo algún detalle extravagante, pero nada demasiado escandaloso», confiesa.

Sin embargo, a veces deja volar su imaginación o su dedo sobre el feed de eBay, y encuentra cosas tan bizarras como fascinantes. Cosas maravillosas, como dice ella, que desafían los límites del buen gusto y nos hacen preguntarnos en qué consiste exactamente la belleza.

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