Qué es el extraño y gigante ser hallado flotando en el Océano Índico

Los biólogos han explicado que se trata de un sifonóforo de 47 metros de largo, el más grande visto hasta la fecha

La extraña criatura del fondo del Océano Índico

La extraña criatura del fondo del Océano Índico – Smicht Ocean / Twitter

 

La expedición Ningaloo Canyon, un equipo formado por investigadores internacionales de institutos como el Museo de Australia Occidental, el Instituto Schmidt Ocean y la Institución Scripps de Oceanografía, buscaba encontrar vida animal no catalogada frente a las costas de Australia en el Océano Índico. La sorpresa llegaba durante una de sus incursiones, tras encontrarse con una especie de filamento de decenas de metros de largo y con una forma concéntrica muy extraña. En realidad, no se trataba de ninguna especie nueva, sino de un sifonóforo, un animal creado por miles (miles de millones en este caso) organismos que hacen a su vez de órganos del «superser» que forman.

Concretamente, el equipo se encontraba explorando una parte poco estudiada del océano frente a la costa de Australia Occidental, utilizando ROV submarino -un robot- y sonar. La criatura fue hallada en el camino de regreso a tierra firme.

 

«Todos quedaron impresionados cuando apareció», afirman para ScienceAlert los biólogos Nerida Wilson y Lisa Kirkendale, del Western Australian Museum. «Hubo mucha emoción. La gente entró a la sala de control desde todo el barco. Se ven comúnmente sifonóforos, pero este era mucho más grande y de un aspecto inusual», continúan. Aunque se han hecho estimaciones, aún no se ha medido formalmente, si bien los investigadores piensan que «parece ser más largo que cualquier otro animal en el planeta». Se cree que el anillo exterior ocupa alrededor de 47 metros de largo.

Todo este ser está compuesto de indivisduos más pequeños llamados zooides. Tienen la capacidad de clonarse miles de veces y convertirse en los órganos que necesita el animal total: es decir, como las células de nuestro cuerpo cuando se especializan, los zooides se convierten en tentáculos punzantes para recoger la comida o incluso señuelos rojos para atraerla. Otros se crean para la reproducción y otros para que el «superanimal» se pueda desplazar.

La bióloga Rebecca Helm, de la Universidad de Carolina del Norte Asheville, ha descrito a los clones especializados en la alimentación a través de su cuenta de Twitter:

En una colonia tan masiva como la hallada por el equipo de la expedición submarina, tendría que haber miles de millones de estos órganos-individuos unidos trabajando juntos, con el objetivo de escudriñar las profundidades marinas y hallar comida, que comparten entre todos a través de un tallo al que todos están conectados, una especie de rama vertical que también sirve como camino para las señales nerviosas. Una lección de la vida abriéndose paso en el océano.

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