¿Qué hago, hoy, para mutilar el machismo?

¿Qué hago, hoy, para mutilar el machismo?

FOTO: BANCO MUNDIAL/DOMINIC CHAVEZ LAS NORMAS Y LAS PRÁCTICAS DE GÉNERO IMPUESTOS SOCIALMENTE A LOS HOMBRES REFUERZAN LA FALTA DE AUTOCUIDADO Y EL ABANDONO DE SU PROPIA SALUD FÍSICA Y MENTAL.

 

No sé a qué mujer se le ocurrió la semana pasada, pero utilizando el genial hashtag #ComoHombre (y #ComoHombres), miles de mujeres inundaron las redes sociales con frases que exhiben el machismo cotidiano que flota en nuestro país.

Se trataba de que ellas tuitearan o postearan comentarios que suelen utilizar los hombres para humillar, despreciar, denigrar, calumniar, vejar, insultar, maltratar, ridiculizar, herir, callar a las mujeres, pero… escritos desde la perspectiva de un mundo al revés, un mundo dominado por ellas, donde los varones fueran los maltratados.

Creo que la única manera de extinguir esos fraseos y comportamientos intolerables, que las mujeres nos exhibieron en las redes, es que nosotros, los hombres, los cercenemos de nuestra existencia.

Que los extirpemos de nuestras reacciones, de nuestros pensamientos, de nuestras emociones, de nuestros razonamientos, de nuestros humores, de nuestras bromas.

Que reconozcamos que todos, en mayor o menor grado, consciente o inconscientemente, intencionalmente o no, hemos sido machistas, o hemos tolerado y consentido el desarrollo y la pervivencia del machismo a nuestro alrededor.

 Pero por lo pronto, me parece que hoy, en este México que tenemos, todos los hombres deberíamos pedir perdón a las mujeres, porque les fallamos: el machismo, la misoginia, el abuso, el acoso y la violencia no solo persisten sino que crecen.

Si lo hubiéramos hecho bien como hombres, si hubiéramos respetado y acompañado a las mujeres correctamente, si las hubiéramos dejado vivir en paz y desenvolverse como quisieran, si las hubiéramos protegido, si hubiéramos parado en seco al machismo, el país no estaría como está.

Nuestra generación, todas las generaciones de hombres hasta hoy, zozobramos contra el machismo. Incluso si tuvimos empatía y combatimos la misoginia en nuestros círculos familiares, escolares y laborales, fracasamos rotundamente: por eso las mujeres salieron ayer a protestar en las calles y por eso hoy tuvieron que parar.

Perdón por las palabrotas que voy a teclear, pero dejemos de hacernos güeyes: esto no es un asunto de gobiernos; esto se trata de nosotros, de contribuir a que nuestra sociedad patriarcal se extinga ya, empezando por desaparecer nuestras masculinidades tóxicas y nuestros micro machismos cotidianos que, al estar normalizados, devienen enormes hábitos nocivos que se reproducen como una peste.

El cambio, ya no nos hagamos pendejos, empieza por la casa, por el hogar, por nosotros mismos ante el espejo, cada mañana: ¿qué voy a hacer yo, hoy, y cada día, para mutilar el machismo en mi mente, en mi alma, en mi ser?

¿Qué voy a hacer yo, hoy, para impedir que exista ese machismo en mi familia, en mi trabajo, en mi sociedad, en mi país?

Qué voy a hacer yo, hoy, para inculcarles a mis hijos, sobrinos, nietos, hermanos, primos, tíos, abuelos, amigos y cuates, que esto del machismo se acabó, que ya basta, que es inadmisible el menor gesto de discriminación, acoso, abuso, maltrato o violencia hacia las mujeres.

Qué voy a hacer hoy para detener esto, porque, hasta ahora, fracasé contra el México macho, misógino y feminicida. Y tú, tú también fracasaste, cabrón, y eso costó miles de vidas de mujeres. Así que, qué vas a hacer hoy para mutilar el machismo, güey…

 

jp.becerra.acosta.m@gmail.com @jpbecerraacosta

https://www.milenio.com/opinion/juan-pablo-becerra-acosta

 

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