Las Memorias de Pío Muriedas listas para julio

Un caleidoscopio intelectual. ‘Recuerdos de mis pasos perdidos’, biografía y evocación anárquica, está prologado por Fernando Savater con epílogo de Arrabal

Las Memorias de Pío Muriedas listas para julio
‘Barrio Pesquero’, uno de los escasos óleos que no recurren al retrato.

 

Un artista del siglo XVI que vivió en el XX». Este es el lema que preside la publicación de las Memorias de una de las personalidades culturales mas singulares que ha dado Cantabria: Pío Muriedas. ‘Recuerdos de mis pasos perdidos’ es el epígrafe de una obra de cerca de 300 páginas que recorre «un auténtico panorama de la intelectualidad del siglo XX». La obra se canalizará en junio y, si la actual situación lo permite, su salida a las librerías el 1 de julio estará precedida de una exposición en el Espacio Fraile y Blanco durante los meses de mayo y junio.

El libro recoge la biografía de Pío Muriedas (1903-1992) el principal recitador de poesía clásica que ha tenido España en la pasada centuria, y las memorias del también poeta, actor, pintor y dramaturgo. Las Memorias abarcan, por un lado, desde su juventud hasta 1960, publicadas en la prensa de Zaragoza en un orden anárquico al que ahora se ha tratado de ordenar por décadas.

Por otro lado, las Memorias se prolongan con los escritos a partir de esos años sesenta, redactadas en dos tomos, y escritas de una manera cronológica.

El archivo compilado por su hijo refiere cerca de 1.300 documentos entre cartas de intelectuales, poemas y fotografías

Pío Muriedas, que completó su polifacética actividad intelectual con pintura naif y la poesía, es autor de una obra pictórica calculada en más de trescientas obras. La que queda en manos de la familia es la base de la financiación de la publicación de sus memorias. Manuel Fernández Gochi, hijo de Pío, realizó la primera transcripción y resumen de las memorias y su ‘carta a mi padre’. Es el artífice de la exposición de óleos del artista que permitirá la edición del libro al inicio del verano.

Las Memorias están prologadas por el pensador y escritor Fernando Savater y cuentan con un epílogo del dramaturgo y escritor Fernando Arrabal. La obra contiene más de 170 fotografías y reproducciones en color de sus cuadros. Los contenidos contemplan también un apartado con los ‘poemas de Pío a María Luisa Gochi, su gran amor’, y capítulos donde los pintores retratan al rapsoda y los poetas glosan a Pío. Patrocinadores y colaboradores en la edición y los cuadros del propio Pío completan la obra. En paralelo al libro está prevista una edición limitada de cien ejemplares de una carpeta gráfica con seis láminas.

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Además de la próxima publicación Manuel Fernández ha impulsado un archivo documental sobre Pío Muriedas integrado por 1255 items entre cartas de intelectuales, poemas dedicados al intelectual santanderino, referencias de prensa, libros del propio autor y sobre él, fotografías, grabaciones, libretos de teatro, artículos, catálogos, tarjetones, autógrafos…entre otras muchas referencias.

Una personalidad irrepetible, idealista y creativo, que dedicó toda su vida a la poesía y la pintura. Las memorias reflejan ese caleidoscopio de su vida y trayectoria y en ellas queda reflejada la diversidad intelectual de quienes trató y la efervescencia e inquietud de determinadas épocas. En pintura especialmente el reconocimiento de los artistas se manifestó en retratos e iniciativas compartidas, de Miró a Quirós, de Cossío a Esteban de la Foz, Enrique Gran o Raba.

Una veintena de obras configuran la muestra prevista en Santander. El objetivo es que la venta de las piezas propicie la financiación del lanzamiento editorial (mil ejemplares) de las Memorias. Por ello se reproducirán los cuadros, motivo de la exposición, con la reseña de cada patrocinador al pie del cuadro adquirido.

En la nómina de colaboradores que han participado en la edición destaca el autor de ‘La infancia recuperada’, Fernando Savater, que mantuvo correspondencia con Pío en los años ochenta. El pintor cántabro Antonio Sedano, amigo íntimo de Pío, ha realizado las ilustraciones del libro. El periodista Jesús Pindado se ha encargado de la corrección literaria y, como amigo del rapsoda, le dedica un epílogo personal. Fernando Arrabal también estuvo vinculado a Pío a través de misivas entre los años cincuenta y setenta. Finalmente, Juan Gallego, desde Gijón, diseñador gráfico, se ha encargado de la maquetación del libro y de los preparativos de la muestra.

Reconocido por poetas, artistas e intelectuales, del santanderino Pío Fernández Cueto, seudónimo utilizado tras la guerra civil, se ha escrito mucho pero «no siempre con la objetividad necesaria, aunque queda para la historia un personaje irrepetible en estos tiempos de pragmatismo y de visión a corto plazo, donde la seguridad personal prevalece sobre los ideales». Los más grandes intelectuales del siglo XX quedaron asombrados y glosaron de una manera significativa la apuesta de este hombre, que dedicó todo su ser, a la poesía y la pintura. Desde el prisma de la literatura y la poesía glosaron la figura de Pío creadores como Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Ramón Mª del Valle Inclán, Dámaso Alonso, Miguel Ángel Asturias, Camilo José Cela, Fernando Savater, Antonio Buero Vallejo… y una innumerable relación de lo más significativo de la intelectualidad española. En el escrito que introduce las memorias, desde esos recuerdos de juventud, Pío Muriedas de manera confesional y clara apunta la pretensión y el tono: «Puedo decir que yo he conocido lo que en realidad es la vida antes de los treinta años. Mi memoria no puede, a pesar de los esfuerzos, recordar con exactitud los sucesos de mi vida anterior. Vagamente, como entre tinieblas, a veces construyo algún pequeño suceso. Nací en Santander y mi madre era una cigarrera y mi padre un tramoyista en el Teatro Pereda. A los 30 años había pasado por América con la compañía de teatro de Margarita Xirgu y había viajado por toda España. Iré escribiendo estas memorias de una manera anárquica, en cierto modo como soy».

En la segunda parte de la escritura se incluye uno de los textos más emotivos con ocasión de la muerte de su compañera. «Hoy 5 de febrero de 1972, a las cinco de la tarde muere mi otro yo, mi amor, mi Mª Luisa. Si en realidad existiera Dios, allá me esperará impaciente para estar juntos, como siempre. Después de este sueño, que supone la vida, no hay otra cosa que una transformación de energía, y como he de ir a la misma fosa, allá nos fundiremos en la materia más amorosa y noble».

‘Recuerdo de mis pasos perdidos’, en palabras de Savater, es «un documento indispensable para entender la literatura del siglo XX». Una obra concebida como «unas Memorias de la aventura». Secretario General de la Unión de Escritores y Artistas Revolucionarias al servicio de la República en Santander (1936), participó en la guerra civil española como recitador y secretario de propaganda, y le acompañó Antonio Quirós pintando carteles y dibujos revolucionarios, participando en todos los frentes.

En la parte plástica más de medio centenar de pintores le retrataron, como quedará reflejado en el libro. El Espacio Cultural Fraile y Blanco acogerá más de una veintena de pinturas de Pío. Óleos sobre lienzo, tabla y cartón configuran principalmente este fondo dispuesto por la familia.

Como ya sucediera con la muestra de la Biblioteca Central, celebrada el pasado año, y el catálogo se pretende acercar su retrato a las nuevas generaciones. «De su polifacética labor intelectual destaca la creación poética y su denuncia de todo aquello que veía injusto y absurdo. Su actividad creativa se impulsó, especialmente, después de la muerte de su amor, María Luisa Gochi».

Otro de los ámbitos más atractivos del proyecto es la inclusión de diversas cartas fruto de su prolija correspondencia. La nómina de autores abarca todas las artes pero especialmente destaca Chillida, Vicente Aleixandre, Guillén, Pablo Serrano, el propio Arrabal y Jorge Oteiza.

El índice onomástico de la publicación incluirá más de un centenar de nombres, entre ellos, Alberti, Gerardo Diego, García Lorca, Ibarrola, Dolores Ibárruri, Miguel Labordeta, Mauro Muriedas, Pablo Neruda, Blas de Otero, o César Vallejo…

El Nobel Cela dejó escrita su sentencia sobre el recitador. «La zurra pasó y el Pío Fernández Cueto volvió a ser Pío Muriedas sufridor, cantor, pintor».

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