Crudeza natural: leonas cebándose con crías de elefante

Crudeza natural: leonas cebándose con crías de elefante
Danielle Garbouchian (Panthera)

 

El Parque Nacional Hwange, en Zimbabwe, cuenta con una población de leones de cerca de 500 ejemplares gracias, en gran medida, a la intervención de colectivos como Panthera que, en colaboración con sus socios, ha conseguido combatir la caza indiscriminada por furtivos y safaris. Esta reserva de alrededor de 15.000 kilómetros cuadrados pasa por ser una de las áreas protegidas más grandes de África, enmarcada dentro del Área de Conservación Transfronteriza Kavango-Zambezi (KAZA).

En este parque se da la circunstancia de que la población de elefantes también ha crecido mucho en las últimas décadas, rozando los 45.000 ejemplares. Desde el colectivo Panthera, el Director Regional de África del Sur del Programa León, el profesor Paul Funston ha prestado atención a la relación que se da entre ambas especies.

Cuando los elefantes se desplazan en grupo, con varios ejemplares adultos en sus filas, a pesar de que la tensión se palpa en el ambiente, los leones no se atreven a atacar. De hecho, incluso es posible observar cómo los paquidermos desplazan a los felinos de sus zonas de sombra. El problema surge cuando llegan las épocas secas.

Crudeza natural: leonas cebándose con crías de elefante
Danielle Garbouchian (Panthera)

Los elefantes adultos capean con solvencia la época de sequía en lo que a alimentación se refiere. Siempre que cuenten con un mínimo del líquido elemento, son capaces de nutrirse con forraje por muy seco que éste se encuentre. No sucede lo mismo con los más pequeños  y, en las épocas de sequía, son muchos los que se pierden o se van quedando atrás, siendo presas tanto de los leones como de las hienas.

En las estaciones más secas, los leones terminan por alimentarse fundamentalmente de crías de elefante, que combinan con ejemplares de búfalo africano. Tanto es así, que otras especies como los antílopes, las jirafas, las cebras o los ñus respiran más tranquilas, sabedoras de cuán llenas de carne de elefante tienen sus panzas los leones.

Aunque en las dos últimas décadas, el África meridional no ha sufrido grandes sequías -se espera una inminente-, las estaciones secas ya han anticipado el escenario que está por llegar. Recientemente, Funston recorría la zona del abrevadero Ngweshla. Para su sopresa, fue testigo cómo cerca de cinco leonas que cuidaban de hasta doce cachorros atacaban y mataban a nueve crías de elefante.

Crudeza natural: leonas cebándose con crías de elefante
Danielle Garbouchian (Panthera)

A pesar de que, por lo general, los leones consumen la mayor parte de la carne de sus presas, hasta reducirlas a amasijos de piel y huesos, el experto ya ha documentado un cambio de comportamiento. En este caso el número de víctimas era tan alto que ni se molestaron en consumir todos los cadáveres. Secándose al sol, las crías de elefante terminarían pudriéndose sin que ni siquiera fueran pasto de los buitres.

Funston anticipa que cuando llegue la esperada sequía, se espera que el número de elefantes muertos por los leones sea devastador. Con todo, desde Panthera reclaman que no se intervenga, que sea la propia naturaleza la que se autorregule, por muy crueles que puedan parecer algunas de estas escenas.

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