SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ, LA MADRE FEMINISTA DE LA LITERATURA MEXICANA

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JUANA DE ASBAJE SE CONVIRTIÓ EN UNA SORORA Y EN EL ESTANDARTE DE UN FEMINISMO QUE COBIJA A TODA AMÉRICA LATINA

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, conocida más comúnmente como Sor Juana Inés de la Cruz, fue la religiosa cuyos libros prodigiosos sobrevivieron no sólo a 4 siglos de saqueos, olvidos, inundaciones e incendios, sino también a la misoginia presente en su época.

Nacida un 12 de noviembre de 1648 en Tepetlixpa (Estado de México, México), Sor Juana Inés de la Cruz se destacó durante sus 46 años de vida por ser científica, filósofa, dramaturga, música, compositora, poeta, cocinera y políglota (dominó el español, el latín y el náhuatl), además de monja. Por su trayectoria se le llamó “la décima musa”, “el Fénix de América” y “la Fénix mexicana”.

Sor Juana, feminista y madre del barroco mexicano

No es de extrañar que, desde muy pequeña, Juana Inés de Asbaje llamara la atención de sus cercanos. Aprendió a leer con tan sólo 3 años, y según se cuenta tuvo grandes y sorprendentes habilidades como autodidacta. En ese sentido, desde niña se perfiló para convertirse en uno de los principales estandartes del feminismo del continente americano y una de las figuras más importantes de la literatura mexicana.

Actualmente se sabe que durante su adolescencia, Sor Juana llamó la atención de la virreina de ese entonces, María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, e incluso se convirtió en la prometida de un caballero de la corte; sin embargo, varios eventos desafortunados relacionados con el hecho de ser mujer y de “baja cuna” la llevaron a terminar su compromiso y a a cobijarse en las paredes de la religión católica en 1667.

Una vez dentro del convento, Sor Juana Inés de la Cruz organizó un salón con la élite intelectual de la entonces Ciudad de México. Fue ahí que logró aliados poderosos que permitieron la publicación de sus obras en España, tales como las virreinas de la Nueva España que la protegieron de sus detractores (principalmente hombres en la Iglesia que consideraban blasfemos sus escritos). Pese a todo (y que le prohibieron mantener libros de su propia colección y escribir a partir de 1694), Sor Juana continuó rebelándose contra el sistema que la oprimía.

Su reputación creció con sus comedias y poemas. Se le consideró como la madre de la literatura de la Nueva España. También se le reconoció por hacer uso de un sentido del humor que elevaba el intelecto, el cual fomentaba a su vez entre sus lectores (como ejemplo podrían citarse los Enigmas ofrecidos a la Casa del Placer, descubiertos y publicados a mediados del siglo XX). Asimismo, sus obras maestras, Primero sueño y La respuesta, fueron una defensa autobiográfica de los derechos intelectuales y habilidades de las mujeres. Para ella, podríamos intuir, su intelecto era su única defensa en contra de las críticas por ser una mujer con un regalo de la naturaleza: la curiosidad de aprender.

Utilizó el humor para combatir la misoginia y la sátira

Además de sus poesías polémicas que la señalan como una de las primeras lesbianas de la literatura mexicana (aún sin pruebas), Sor Juana se encargó de denunciar la misoginia de su época. Con su obra convirtió a la figura de la mujer en la literatura en una persona competente y admirable, en vez de ser el objetivo de un humor misógino condescendiente y satírico que solía caricaturizar a las mujeres.

Sor Juana se abrió campo en todas las áreas posibles gracias a su gran capacidad de aprendizaje, y compartió ese conocimiento con todo el mundo. Literatura, filosofía, lenguas, cocina, artes, amor. Sin duda, “la décima musa” se convirtió en una sorora y en el estandarte de un feminismo que cobija a toda América Latina.

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