Por pedófilo: El New York Times cuestiona que se expongan obras de Gauguin en la era del #MeToo

El diario apunta a que el artista es un indudable «éxito de taquilla», pero «en una era de mayor sensibilidad pública a los problemas de género, raza y colonialismo, los museos tienen que reevaluar su legado»

«Nafea faa ipoipo (Cuándo te casarás)», el cuadro de Gauguin que se vendió por 300 millones de dólares
«Nafea faa ipoipo (Cuándo te casarás)», el cuadro de Gauguin que se vendió por 300 millones de dólares

¿Ha llegado el momento de cancelar Gauguin? Esa es la pregunta que lanzaba en una tribuna hace unos días el periódico New York Times. La periodista cultural Farah Nayeri se refería a la exposición «Retratos de Gauguin» que actualmente se exhibe en la National Gallery de Londres que muestra todas las caras de un artista tan genial como polémico, que reinventó este género.

El diario reformula la pregunta que hace la audioguía en la entrada de la exposición británica, «¿Es tiempo de que todos dejemos de mirar a Gauguin?». Y es que, tal y como contaba Natividad Pulido en su crónica de la muestra publidada en ABC, «para unos, el artista fue uno de los grandes genios de la Historia del Arte. Para otros, un salvaje colonizador sin escrúpulos, pionero del turismo sexual, pedófilo… que dio rienda suelta a sus deseos sexuales con adolescentes en los paraísos de los Mares del Sur».

El artista postimpresionista recalaba en la Polinesia dejando atrás su vida en la vieja Europa para vivir como un «salvaje» libre. Y allí se casaba con dos nativas, con las que tendría hijos. La primera, Tehamana, de trece años, «a la que retrata en bellísimos cuadros como “Los ancestros de Tehamana”, presente en la exposición, o «Nafea faa ipoipo (Cuándo te casarás)», que se vendió por 300 millones de dólares, uno de los más caros de la Historia».

«Los ancestros de Tehamana»
«Los ancestros de Tehamana»

La muestra no oculta esa controvertida faceta de Gauguin, antes al contrario. Las cartelas explican: «las fantasías misóginas de los colonos europeos hacia las mujeres de la Polinesia» y el estatus privilegiado de Gauguin como occidental para gozar de la libertad sexual que se le ofrece.

«Sin juicios morales»

El director del museo, Gabriele Finaldi, comenta a Pulido al respecto que «hay que entender la situación histórica y social de hace un siglo respecto a los representantes de los poderes coloniales. Había respeto y sumisión a los franceses. Era frecuente que los nativos les ofrecieran a sus hijas. Nos toca decir la verdad, pero no hacemos un juicio moral a Gauguin. Es un artista importante que tiene hoy mucho que decir. Debía tener un gran magnetismo y carisma. Alguien obsesionado consigo mismo, que construye una especie de mito».

The New York Times recoge ese testigo: «Gauguin es un éxito de taquilla», subraya para a continuación señalar: «Sin embargo, en una era de mayor sensibilidad pública a los problemas de género, raza y colonialismo, los museos tienen que reevaluar su legado».

De acuerdo con la tesis publicada, para algunos no basta con contextualizar e invitar a separar la opinión que se tiene del artista de la de la obra. Hay que ir más allá. Es el caso de Ashley Remer, que en 2009 fundaba el museo on line girlmuseum.org, dedicado a la representación de chicas en la historia y en la cultura, que insiste en el periódico en que, en el caso de Gauguin, las acciones del hombre fueron tan atroces que eclipsaron su trabajo: «Era un pedófilo arrogante, sobrevalorado y condescendiente por decirlo de una manera contundente. Si sus pinturas fueran fotografías, serían “mucho más escandalosas” y no las hubiéramos aceptado».

Por pedófilo: El New York Times cuestiona que se expongan obras de Gauguin en la era del #MeToo

Este primer artículo ha tenido su continuación en uno que aparece publicado hoy que insiste en que Gauguin fue «un matón, un mentiroso y un depredador sexual, que escenificó su legendario idilio tahitiano para generar fama».

También refuerza el hecho de que, «aunque en la era del MeToo parece una figura del pasado lista para caer en olvido, es más visible que nunca a través de las exposiciones en museos». Asimismo, apunta tres libros publicados recientemente en el mercado anglosajón que glosan la vida del artista han sido «cuidadosamente» editados para no ser sensacionalistas.

https://www.abc.es/cultura/

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