Inventan el váter que se limpia solo

Investigadores desarrollan un revestimiento para el inodoro que repele las heces y reduce el consumo de agua a la mitad

El método reduce la cantidad de agua necesaria para descargar un inodoro convencional
El método reduce la cantidad de agua necesaria para descargar un inodoro convencional – LABORATORIO WONG PARA INGENIERÍA INSPIRADA EN LA NATURALEZA

Qué mejor noticia este 19 de marzo, día mundial del retrete, por si no lo tenían en mente. Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.) han desarrollado algo que podría acabar de una vez con las desagradables escobillas del váter: un inodoro que ¡se limpia solo! No solo nos libraría de mucho trabajo en casa, sino que nos convertiría las visitas a los lavabos públicos en experiencias menos terribles. La clave está un revestimiento bioinspirado que repele bacterias, líquidos, lodos y todo tipo de desperdicios biológicos. Además, y este punto es igualmente importante, reduce a la mitad la cantidad de agua necesaria para descargar la cisterna, que generalmente requiere seis litros.

Todos los días, se usan más de 141.000 millones de litros de agua únicamente para descargar los inodoros. Con millones de ciudadanos del mundo experimentando escasez de agua, ¿qué pasaría si esa cantidad pudiera reducirse a la mitad? Esta es la pregunta que se hicieron los autores del nuevo estudio publicado en la revista «Nature Sustainability».

La respuesta la han encontrado en un recubrimiento de superficie lisa (bautizado como LESS), un aerosol de dos pasos que, entre otras aplicaciones, se puede aplicar a la taza de cerámica del váter. El primer aerosol, creado a partir de polímeros injertados molecularmente, es el paso inicial para construir una base extremadamente suave y repelente de líquidos.

«Cuando se seca, el primer aerosol produce moléculas que parecen pelitos, con un diámetro de aproximadamente un millón de veces más delgado que el de un humano», afirma Jing Wang, uno de los autores del estudio. Si bien esta primera aplicación crea una superficie extremadamente lisa, la segunda aplicación infunde una fina capa de lubricante alrededor de esos «pelos» nanoscópicos para crear una superficie súper resbaladiza. «Cuando colocamos ese revestimiento en un inodoro en el laboratorio y le echamos materia fecal sintética simplemente se desliza hacia abajo y nada se adhiere (al inodoro)», asegura Wang.

Adiós a las bacterias

Con esta novedosa superficie resbaladiza, los inodoros pueden limpiar eficazmente los residuos del interior de la taza y eliminar los desechos con solo una fracción del agua que se necesitaba previamente. Los investigadores predicen que el recubrimiento podría durar alrededor de 500 descargas en un inodoro convencional antes de que sea necesaria una nueva aplicación de la capa de lubricante.

Los experimentos también encontraron que la superficie repele eficazmente las bacterias, particularmente aquellas que propagan enfermedades infecciosas y olores desagradables.

Si se adoptara ampliamente en los Estados Unidos, dicen los investigadores, podría dirigir recursos críticos hacia otras actividades importantes, hacia áreas afectadas por la sequía o hacia regiones que experimentan escasez crónica de agua.

Impulsados por estas soluciones humanitarias, los investigadores también esperan que su trabajo pueda tener un impacto en el mundo en desarrollo. La tecnología podría usarse dentro de inodoros sin agua, que se usan ampliamente en todo el mundo. «Defecar en el inodoro no solo es desagradable para los usuarios, sino que también presenta serios problemas de salud», aseguran.

Sin embargo, si un inodoro o urinario sin agua usara este revestimiento, el equipo predice que este tipo de accesorios serían más atractivos y más seguros para un uso generalizado.

Los investigadores ya han introducido el recubrimiento LESS en el mercado. «Nuestro objetivo es llevar tecnología impactante al mercado para que todos puedan beneficiarse», afirma Wong. «Para maximizar el impacto de nuestra tecnología de recubrimiento, necesitamos sacarla del laboratorio». Mirando hacia el futuro, el equipo espera que estos materiales desempeñen un papel en el mantenimiento de los recursos hídricos del mundo y continúen expandiendo el alcance de su tecnología.

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