«Peor lo tiene Plácido Domingo», Pérez-Reverte y los nuevos tiempos del cortejo

En su columna dominical del suplemento XL Semanal, el escritor alerta en tono jocoso a un amigo de la «nueva Sección Femenina de la eterna Inquisición oportunista y fanática»

El escritor Arturo Pérez-Reverte

El escritor Arturo Pérez-Reverte alecciona esta semana a un amigo acerca de los nuevos tiempos en el cortejo en su columna dominical del XL Semanaltras un incidente en una discoteca. El joven le narra sorprendido cómo, tras unos bailes en la pista, la chica en cuestión le espeta: «¡No es no, machirulo!», tras lo que vuelve con sus amigas mientras el chico se queda «cara de idiota».

«Que yo no le he faltado a una tía en mi vida, ya me conoces. De qué iba la chavalita», se justifica el joven. «Son daños colaterales, le digo. Reajustes inevitables de un mundo secularmente injusto que, más para bien que para mal, cruje hoy por las costuras. Y a veces se nos va de las manos. Sin embargo, como siempre digo, lo nuevo es lo olvidado. Así que tómalo por su lado bueno, que tiene su pimienta histórica. Su puntito educativo», le responde el escritor.

El chico no da su brazo a torcer, así que Pérez-Reverte sigue desplegando argumentos: «Ese viejo ajuste de cuentas que la mujer tiene pendiente con el hombre, resultado de siglos de ser rehén y víctima suya, tiene ahora nuevos cauces. Nuevos escenarios donde pasar factura. Y toca zampárselos sin pelar».

El académico de la RAE continúa después diseccionando «la nueva Sección Femenina de la eterna Inquisición oportunista y fanática: esa misma que antes censuraba escotes y longitud de falda con un rosario incrustado en los ovarios, y que ahora, en versión laica pero también disparatada, pone aparte a las gallinas para que no las violen los gallos, prohíbe beber leche de vacas explotadas, equipara sexo con violación y te llama machista, incluso fascista, si te niegas a decir en plan inclusivo les niñes me toquen los cojones y las cojonas».

Finaliza Pérez-Reverte su diserción con una advertencia: «Buscaba un pringao. Uno cualquiera, vamos. Uno de infantería. Y allí apareciste tú haciendo el gamba. En cualquier caso, colega, no lo tomes como algo personal. No te disminuyas, que peor lo tiene Plácido Domingo». [Lea la columna completa de Arturo Pèrez-Reverte en el XL Semanal aquí]

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