¿Qué tan patriota es usted? ¿Qué le dicen hoy, los símbolos patrios?

¿Qué tan patriota es usted? ¿Qué le dicen hoy, los símbolos patrios?

En los tiempos actuales, los nacionalismos de todo tipo muestran lo que en verdad son: Una visión volcada hacia adentro la cual, de manera enfermiza rechaza lo ajeno en vez de entenderlo y convivir con él, además de mostrar una inventada y fantasiosa superioridad moral la cual, en el momento de expresarla, se desfonda.

Pienso, espero no equivocarme, que aún con esas manifestaciones de un primitivismo perverso —además de peligroso por la xenofobia que deja ver—, la pregunta del título es válida.

El proceso de construcción de la cohesión nacional requiere —entre otras cosas—, de eso que en todo país se conoce como Símbolos Patrios (Himno, Bandera y héroes de diferentes épocas), entre otras cosas. Contar con dichos elementos, le permite a una sociedad consolidarse como tal, y verse frente al mundo con una identidad adoptada voluntariamente por sus habitantes.

Digamos también, que ese sentimiento de pertenencia a un proyecto común —que cohesiona a una sociedad—, debe ser alimentado a través del tiempo; no debe descuidarse porque, sin darnos cuenta de su surgimiento y formación, de repente —como de la nada—, aparecen grupos que admiran y enaltecen a otro país y toman como ejemplo, tanto a su sociedad como a su gobierno.

Por otra parte, como sabemos, aquellos procesos han sido más efectivos en unos países que en otros; las razones, en unos casos, han sido el buen desempeño de sus gobernantes, y una gobernación reconocida por la población; en otros, por haber destacado en guerras de conquista, y sometido a otros pueblos durante siglos.

Dado lo anterior y lo que vemos hoy en México, le pregunto: ¿Qué tan patriota es usted? ¿Qué tan dispuesto está, en una invasión de una fuerza militar extranjera, a defender a su país con todo para derrotar al invasor? México, como debe saber, ha sufrido invasiones y guerras en las cuales perdió buena parte de su territorio y, lo que aún hoy nos parece irracional o absurdo, algunos mexicanos han alineado, por razones de índole diversa, en las filas del invasor.

Según algunos, una causa que alimenta esta última posición, que siempre hemos considerado como traición, es una pésima gobernación —plagada y marcada, por la corrupción—, puesta en práctica por políticos corruptos.

Le hago a usted otra pregunta: ¿Qué tan patriotas somos hoy, cuando rigen las economías abiertas y la incorporación a una imparable globalización, no sólo en lo económico sino también en lo político-ideológico? ¿Cómo ser patriota en un mundo donde todo se ve igual o al menos, parece igual?

¿Qué significa hoy, cuando las sociedades tienden a uniformizarse a niveles inimaginables hace unos años, ser un mexicano patriota? ¿Embriagarse hasta caer de bruces el 15 de septiembre y gritar, sin la menor consciencia por los efectos del alcohol: ¡Viva México, cabrones!?

¿Acaso lo es cantar del Himno Nacional en una ceremonia, una, dos o cuatro estrofas sin saber que tiene diez? ¿Podemos llamarnos patriotas sin conocer nuestra historia? ¿Le dicen algo Los Niños Héroes y su gesta heroica? ¿Está usted enterado del cuestionamiento acerca de la veracidad de su acción y heroísmo?

¿Se considera usted hoy, un mexicano patriota? Es más, ¿se atrevería a afirmar que la inmensa mayoría de nosotros lo es? Y de serlo, ¿por qué entonces somos tan corruptos, y contribuimos tanto a la debacle del país que decimos querer y honrar?

¿Será porque en verdad, no somos tan patriotas como solemos decir y presumir?

ÁNGEL VERDUGO

http://www.excelsior.com.mx/opinion

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