Lord Voldemort se recupera

Las cosas volvieron a moverse favorablemente para Trump en lo que va de septiembre: ayer ya tenía un 35% de probabilidad de ganar versus un 65% de Clinton. La tendencia es favorable para el candidato republicano.

 

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Las campañas electorales son fascinantes porque las preferencias cambian. Por un lado están las circunstancias, los eventos inesperados, que pueden trastocar todo el escenario. Por el otro, un candidato siempre es del tamaño de su adversario. Si el rival comete un error, pues el otro puede aprovechar para revertir una tendencia. Me temo que es el caso de Clinton y Trump en la elección presidencial estadunidense. Una serie de circunstancias, más las tribulaciones recientes deHillary, han hecho que se incrementen las probabilidades de Lord Voldemort de ganar la elección presidencial.

En las apuestas, que son el mejor indicador para predecir un evento futuro, el 9 de agosto Trump tenía un 23% de probabilidad de convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos. Desde entonces, subió un poquito y se estancó por varios días en 28% hasta finales de agosto. Todo iba viento en popa para Hillary. Sin embargo, las cosas volvieron a moverse favorablemente para Trump en lo que va de septiembre: ayer ya tenía un 35% de probabilidad de ganar versus un 65% deClinton. La tendencia es claramente favorable para el candidato republicano.

¿Qué pasó?

Será coincidencia, pero el alza de Trump comenzó con su visita a México. Desde luego que no puede decirse que Peña fue el que relanzó la campaña del republicano, pero indudablemente ese día le fue bien al magnate. Primero vino a México donde nuestro Presidente le regaló la invaluable imagen de un Jefe de Estado con credibilidad para liderar su país. Luego se trasladó a Arizona donde volvió a excitar a sus bases más conservadoras con un discurso antiinmigrante. Típico del demagogo, en la tarde se vistió de corderito con una retórica moderada y en la noche, de lobo con una radical.

Su adversaria también le ha regalado puntos. Una vez más hemos visto a la Hillarydistante y fría: la que carece de carisma, la que no atiende a los medios de comunicación. Supongo que la campaña de la demócrata se sentía tan fuerte que decidió no desgastar de más a su candidata.

Pero en los medios seguía presente el escándalo de la utilización de un servidor privado para sus correos como secretaria de Estado, tema que una y otra vez criticaba Trump. Luego comenzaron a aparecer rumores en las redes sociales de que Clinton estaba enferma. Trump les hizo eco de manera velada. Ella y su equipo lo negaron.

Posteriormente, en un terrible discurso la semana pasada, dijo que “la mitad de seguidores de Trump se podría meter en lo que yo llamo la ‘cesta de los deplorables’. Los racistas, sexistas, homófobos, xenófobos e islamófobos”. Está catalogando de red necks (no utilizo la traducción al español de esta palabra, pero digamos que sería similar a una de las que utilizó Nicolás Alvarado en su controversial artículo sobre Juan Gabriel) a millones de estadunidenses que piensan votar por Trump. La regó. Ni tardos ni perezosos, los republicanos la acusaron de clasista a la que no le importan los problemas de la clase trabajadora estadunidense. Clinton tuvo que salir a disculparse por esta equivocación.

Acto seguido se legitimó el rumor de que estaba enferma. El video que circuló este domingo de manera viral por las redes es elocuente: la candidata es sacada del evento conmemorativo del 11 de septiembre y, al llegar a su camioneta, pierde el equilibrio y está a punto de desvanecerse. Su campaña argumenta que se debió a una deshidratación en conjunto con una neumonía que está afectando a la candidata. Tendrá, entonces, que suspender sus actividades por algunos días.

Pero el daño está hecho. Ahí quedará la idea de que Clinton tiene algo más grave y que no tiene la condición física para ser Presidenta. Su campaña, por desgracia, no había querido transparentar los informes de sus médicos de la situación de su salud. Trump, en cambio, ya informó que en días próximos publicará el reporte de su más reciente chequeo médico.

Así vamos llegando al 26 de septiembre en que habrá un nuevo hito en la campaña: el primer debate entre los dos candidatos. Me temo que Lord Voldemortse ha recuperado de los números abismales que tenía y va al alza. Hillary está, ahora, a la defensiva. Lo dicho: las campañas son fascinantes, los errores y las circunstancias cuentan y las preferencias cambian. Nada está dicho hasta el último minuto en que cierran las casillas. Y, como he venido insistiendo en esta columna, no podemos menospreciar el poder de un demagogo como Trump en un país enojado como Estados Unidos.

LEO ZUCKERMANN

http://www.excelsior.com.mx/opinion

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