Palos de ciego

Juan Epple, 2008  En el día los videntes se apoderan de la ciudad y miran con lástima a los que titubean en las esquinas, tratando de adivinar el cambio de luces, y luego tratan de abrirse paso entre la muchedumbre tanteando la vereda con sus bastones blancos.
En la noche los no videntes se aventuran sin problemas por las calles, cruzan de uno a otro extremo de la ciudad, tratando de no atropellar a esos pobres transeúntes que titubean en las esquinas, aferrados a unos bastones blancos que alguien les ha prestado.

Juán Armando Epple
Ciempies. Los microrelatos de Quimera. Montesinos 2005

http://www.uncuentoaldia.es/

Deja un comentario