‘La metamorfosis’ fallida

Vamos a hablar de Kafka por un asunto kafkiano. Porque en vez de celebrar el centenario de la publicación de su cuento más famoso, vamos a celebrar el centenario más uno. Una kafkada. En 1915 se publicó La metamorfosis, la historia del comerciante textil que se convirtió en coleóptero. Y si se puede celebrar el centenario más uno, también podrá celebrarse el centenario más dos, más tres, más cuatro. Una celebración ilimitada para un autor que basa sus novelas en lo ilimitado. No sus cuentos. No este cuento. La metamorfosis es uno de los relatos más conclusos de Kafka y quizá de ahí y del miedo humano a actuar como animales, su mayor popularidad. Miedo y deseo. Al protagonista, Gregor Samsa, no le sobrecoge verse convertido en insecto sino que asume su nuevo cuerpo y trata de adaptarlo a la vida cotidiana. Algo muy complejo porque hasta ponerse de medio lado en la cama resulta una odisea escarabajil. La verdadera transformación llegará cuando Gregor modifique sus rutinas. ¿Lo conseguirá? He aquí la gran pregunta del relato y no se trata de una cuestión alegórica. “Las metáforas son una de las cosas que me hacen desesperar”, decía Kafka en sus diarios. Por lo tanto si La metamorfosis comienza con el párrafo: “Cuando Gregor Samsa despertó una mañana de un sueño inquieto, se encontró en la cama convertido en un monstruoso insecto” es que el buen hombre tenía cuerpo de bicho.

'La metamorfosis' fallida

¿Por qué Kafka ha convertido a su protagonista en un bicho? Se suele hablar de una relación compleja y sumisa del escritor con su padre que La metamorfosis refleja en numerosos enfrentamientos entre sus personajes. El padre del cuento obliga a su hijo Gregor a pagar sus deudas, lo golpea con el bastón, lo ataca a manzanazos. Lógico que quiera liberarse de su progenitor. Pero también es cierto que los dos comparten la misma angustia así que, tal vez, lo que realmente quiere el hijo es salir de lo que no ha podido salir su padre. Algo que le va a resultar más fácil como escarabajo aunque sea a base de incapacidades. Como Gregor-insecto no puede hablar ni madrugar ni cabe por la puerta, el hombre deja de hacer lo que solía hacer. Su morfología coleóptera lo impulsa hacia este objetivo. La tensión se palpa. El hombre se encuentra atrapado en el animal y el animal se encuentra atrapado en el hombre. Ninguno puede actuar con independencia, pero al encontrarse fuera de su territorio, estadesterritorialización mutua abre una fractura, una línea de fuga por la que Gregor comienza a escapar. Aquí se inicia el desmontaje de la estructura socio-familiar en la que él participa como hijo, como empleado, como hermano. Se trata de desarmar el dispositivo de su existencia y el motor que lo empuja es su nueva condición. La bestia intensifica el deseo por su hermana y este deseo presiona la estructura, despieza la máquina, hace avanzar el cuento. Cada vez que Gregor recae en la nostalgia familiar social o laboral, el proceso se bloquea.

No. Gregor Samsa no lo ha conseguido. Gregor no ha logrado su auténtica transformación. La metamorfosis ha fallado porque se ha limitado a una cuestión corporal y este personaje, ni convertido en escarabajo, ha logrado escapar de sus funciones sino que ha recaído en la nostalgia y la máquina se ha recompuesto. Según el análisis de Deleuze y Guattari, en la obra de Kafka las personas, las relaciones y las estructuras son los engranajes de una máquina donde el poder actúa más por contigüidad que por jerarquía. Es decir que el poder existe por asunción de una actividad más que por imposición. La actuación de cada persona en su trabajo, en el amor, en el descanso incluso, mueve esta máquina y cuando un elemento se transforma el resto se transforma. Esto es lo que nos enseña La metamorfosis. Cómo basta que Gregor convertido en bicho altere su posición en el triángulo familiar para modificar con ello la estructura laboral y la social. De hecho, en las tres partes del cuento empujan y rempujan a Gregor-coleóptero dentro de su dormitorio hasta que acaba encerrado en él, muere y desaparece no se sabe muy bien cómo. Con su muerte se restablece el orden. Se acabó el cambio. Fin de la metamorfosis.

'La metamorfosis' fallida

(Kafka. Por una literatura menor Deleuze y Guattari)

ISABEL GONZÁLEZ

http://www.elmundo.es/grafico/cultura

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