España exagera

ANTONIO LUCAS

España exagera

A ver si lo hemos entendido bien: tenemos una urgencia social de Gobierno que no se corresponde con la urgencia política de formarlo. Esto es lo que se llama anomalía. El piloto Fernando Alonso, por asuntos que no vienen al caso, sostiene que ‘España es un país muy exagerado’. Sin esperarlo, la realidad se acopla plenamente a las palabras de un hombre que conduce a 300 kilómetros por hora pero que avanza poco. Tampoco recuerdo otro momento de esta democracia en que hubiese tanta prisa en ser tan lentos. Es un detalle colosal.

A mí España también me parece un país exagerado. Lo es hasta en lo mejor. El Quijote es una exageración llena de acierto y gracia. También lo es el cine deBerlanga. Y los libros de algunos poetas. Y la obra de tantos pintores. Y las escasas amistades ciertas. Hay momentos en que agigantar las cosas resulta hermoso y además aviva el ánimo. Amar es una forma de exagerar que a mí me gusta. La infancia, en el otro extremo, es una hermosa exageración de vida. Pero el infantil, tan numeroso, no pasa de ser un exagerado sin causa.

Lo que tenemos ahora en las portadas es un bacarrá pueril impulsado por gente que no tiene nada nuevo que decir y exagera la calma, la estrategia, los gritos, la traición o la promesa. Están ganando tiempo sin saber en qué gastarlo. Llevamos tantos meses viviendo en este fin de fiesta que la aburrida fiesta de la que escapamos nos parece ya la hostia.

Cuando todo era excitante (por exagerado) nadie imaginó que acabaríamos de este modo, disparatando tan a lo bestia. Desde la Transición, más o menos, que no creíamos vivir como en una transición. Y mira lo que está saliendo. Ni unFrankenstein para un rato son capaces de armar por justificar que fueron elegidos para algo. No saben negociar con las ideas propias, de ahí su torpeza con las contrarias. La solución (si llega) será expuesta en el último minuto, que es otra manera de exagerar la desgana e incluso de disimular los feos pactos para los que no los votamos. Parece claro que sólo hemos vaciado el cenicero para hacer sitio a la ceniza de antes cuando esté de vuelta. ‘Es lo mismo de ayer, aquello tan cargante’, como escribió Cavafis mirando ya cansado el mar de Alejandría. España es un país muy exagerado, también para reincidir en lo peor y equivocarse. Un piloto nos está avisando.

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