¿Por qué bailar?

En una gran pista de baile se desenvuelven, se enredan y se desenredan nuestras experiencias. Al mover el cuerpo, la mente se aquieta.

¿Por qué bailar?

Moverse es algo intrínseco en nuestra naturaleza, la vida es una transformación constante y, por lo mismo, no existiría sin el movimiento, hasta las plantas danzan con el viento. En una gran pista de baile se desenvuelven, se enredan y se desenredan nuestras experiencias. Al mover el cuerpo, la mente se aquieta, entonces podemos sentir el alma y acortar esa brecha que existe entre el sueño y la realidad. Moviendo libremente el esqueleto alcanzamos diferentes estados de conciencia, eso explica el por qué desde que la humanidad existe el hombre ha utilizado la danza como una herramienta para salir de la inercia y entrar al éxtasis de habitar el instante, único espacio donde habita la libertad. Ser libre es moverte hacia donde quieras  a tu propio ritmo. Nadie puede bailar tu danza, sólo tú. Me gusta bailar con el alma y los pies desnudos, cuando me rindo al ritmo y me doy el permiso de que mi mente se funda con el cuerpo entonces sucede ese milagro, soy aire, agua, fuego, me salen alas, unas enormes y blancas alas que agito y sacudo, con ellas me abro paso hacia ese lugar sutil y sagrado en lo profundo de mi ser. Bailando derrito ese hielo alrededor de mi corazón, bailando me arranco las máscaras, bailando transmuto el sufrimiento y lo transformo en maestro, bailando encuentro mi poder, el simple poder de ser yo misma, y de esa misma forma aparece en mí todo lo bello, bailando mi danza auténtica me vuelvo hermosa, bailando me arraigo y me elevo, me conecto con la tierra y con el cielo al mismo tiempo, con la luz y con la sombra. Viviendo, bailando desaparezco en la ligereza, floto por la marea del tiempo que por ese rato deja de arrastrarme. Bailando me lleno y me vacío, muero y revivo mientras dibujo sobre la madera, con las plantas de mis pies, mi geografía. Bailando pierdo el miedo al cambio, fluyo, suelto toda resistencia y me lanzo sin salvavidas en la corriente de ese infinito río existencial.

Es en la pista de baile donde cuento esos secretos, ahí las historias no pueden esconderse bajo una metáfora o la falda cobarde del seudónimo. Tu cuerpo, si lo dejas, habrá de revelarte verdades inesperadas. Bailo, bailo sola y también en tribu, inmersa en ese gigante, en la energía compartida. La danza libre es una  llave mágica con la que me topé para abrir la puerta de regreso a la inocencia, bailando viajo en el tiempo… bailando desobedezco y poco a poco voy eliminando todo aquello que no soy… Bailando me encuentro.

Y buscando esos espacios entre los compases encuentro el regreso a esa quietud. La vida es un gran misterio, un juego que no se pierde ni se gana… La vida es un milagro que merece celebrarse bailando.

JULIA NEUMANN

http://www.excelsior.com.mx/opinion

Pintura de J.R. Hellman

Deja un comentario