Cuando se avecina la lluvia la gente saca sus paraguas o impermeables y aviva el paso para refugiarse del inminente diluvio. Sin embargo, un hermoso proyecto hará que los paseantes bajo la lluvia de la ciudad de Boston se topen con lo inesperado: poemas camuflados en las aceras que sólo pueden leerse cuando se mojan.

Raining Poetry es un proyecto de colaboración entre el ayuntamiento de la ciudad y el colectivo Mass Poetry, apoyados por el grupo Mayor’s Mural Crew, especializados en aplicaciones de arte urbano.

5-31-16 Boston_0

Los poemas son “impresos” con esténcil y aerosol sobre la acera seca, con lo cual resultan invisibles a los transeúntes hasta que se mojan y el contraste resulta en versos de poetas actuales y clásicos.

Si sales de tomar un café en Dudley Square podrías toparte con unos versos del gran Langston Hughes, aunque el proyecto busca que durante los próximos años “todos en el estado encuentren un poema en su día a día al menos una o dos veces al mes”, según Sara Siegel, directora del programa Mass Poetry.

La lluvia, las nubes y los fenómenos atmosféricos no son ajenos a la poesía. Mark Strand y Wendy Mark recopilaron 89 nubes, que no son sino 89 formas distintas de ver sus movimientos, G. K. Chesterton ha reivindicado la sorpresa de la lluvia, “esa cosa inspiradora y deliciosa”, Yugo Nakamura ha tratado de responder a la pregunta “¿a qué suena la lluvia?”, y Carsten Nicolai ha imaginado en este cortometraje cómo sería vivir literalmente en una nube, demostrando que los placeres pluviales siempre son motivo de asombro.

http://www.faena.com/aleph/es/articles