Oda a la alegría

Oda a la alegría
ULISES

 

Los pájaros siguen cantando madrigales en mi barrio. Pero apenas se encendieron todas las rosas en los jardines, el verano se nos puso encima. Se anunciaron las elecciones como si fueran tormentas.

En estas tres semanas que quedan hasta el 26-J vamos a ver en qué horno se templaron los cerebros de los cuatro aspirantes a La Moncloa. A ver si resisten sus propias dudas ente los ritos de apareamiento con sus parejas forzosas. Ahora más que nunca, España va a ser un escenario donde se debatirá la confirmación o no del fin del duopolio de la Transición o del epílogo del bipartidismo. Hay nuevas propuestas, nuevos directores de la “fantasmagoría”, como diría Ortega; nuevos agentes de la pomposidad y la apariencia.

Todo empezó cuando algunos padres de la Transición se sentaron en el banquillo y la recesión hizo temblar al Estado del Bienestar. En la Puerta del Sol, que fue la partera de la historia, surgió un grupo de agitadores que dijeron al miedo que cambiara de bando. Cinco años después, esa turba urbana -para muchos una horda- aspira, no sólo a derrotar al PSOE, sino a noquear al PP, con el derecho a frase de IU. “Unidos Podemos -declara Alberto Garzón- no se conforma con la medalla de plata”. Los sondeos arrojan una advertencia: arrasan en Valencia, en Madrid, en Barcelona mientras, según los desconfiados, los cabeza de huevo del PP se creen los consejeros del káiser, que han puesto en marcha el tren blindado o el plató blindado, con un Lenin de ‘atrezzo’ para desestabilizar al Partido Socialista.

Ante la ascensión de Unidos Podemos, ‘los de la ceja’ tienen el cimbel hecho un lío y a los intelectuales sin obediencia, también. Javier Marías dice en la entrevista que le ha hecho Manuel Hidalgo que Pablo Iglesias es un ‘megalomaníaco’, y piensa que los seguidores de Podemos son arcaicos, anacrónicos, regresivos y reaccionarios. Es que los de Podemos carecen, de momento, de intelectuales, cantautores, actores para hacer una campaña de las cien flores -cien escuelas de pensamiento- como le gustaría al mando. ‘Los de la ceja’ aún dudan de que pueda haber un Gobierno de las izquierdas. El único intelectual que apoya 24 horas, como algunas farmacias, a Podemos es Juan Carlos Monedero. Juan Carlos considera que la clase obrera ha dejado de ser la única vanguardia y que hay nuevos sujetos históricos -parados de larga duración, adolescentes enfadados, clases medias proletarizadas-, pero no llega a invocar a Laclau; según él, ‘heideggeriano’, es decir, seguidor del filósofo nazi. Los rojos de Podemos adoran aBoaventura de Suosa Santos, que piensa que la Historia hasta ahora la han escrito los cazadores y desde ahora la van a escribir los leones.

Estos cachorros, que no están acostumbrados a las derrotas de la izquierda, entonan una irresponsable oda a la alegría como la de Alberti hablando con su perro: “Niebla, tú no comprendes: lo cantan tus orejas… Niebla, mi camarada,/ aunque tú no lo sabes, nos queda todavía,/ en medio de esta heroica pena bombardeada,/ la fe, que es alegría, alegría, alegría”.

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