LA INESPERADA INFLUENCIA DE LA TUBERCULOSIS EN LA MODA VICTORIANA

Si hablamos de moda es muy posible que de inmediato pensemos en el mundo glamuroso de las modelos y los diseñadores, en la inspiración artística, las pasarelas, los reflectores y, en suma, un mundo que algo tiene de sublime y acaso hasta ajeno, una modesta versión del Olimpo que aunque poblada por seres humanos, comparte con aquella morada mítica un poco de su carácter mítico e inaccesible.

Por eso, sin duda, hablar de tuberculosis y de moda en un mismo espacio podría parecer increíble. Y sin embargo así sucedió. La época victoriana, con ser un gran momento de paz, prosperidad y creatividad, fue también una temporada marcada por la tuberculosis, enfermedad entonces imbatible por el desconocimiento de los antibióticos.

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En este contexto, la historiadora Carolyn Day, adscrita actualmente a la Universidad Furman en Carolina del Sur, asegura que entre las últimas décadas del siglo XVIII y la primera mitad del XIX tuvo lugar una combinación peculiar, inesperada, entre tuberculosis y moda: a la enfermedad se le otorgó un significado estético y éste a su vez se asoció con la belleza femenina.

Uno de los rasgos más destacados de este fenómeno cultural fue que el rostro pálido y el cuerpo delgado que, desde otra perspectiva, eran efectos de la falta de apetito y pérdida de peso característicos del mal, entre ciertos círculos sociales comenzaron a considerarse signos de belleza.

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La moda, por su parte, empezó a correr paralela a este cambio en los cánones y los cortes y estructuras que, como el corsé, tendían hacia la voluptuosidad y el énfasis de los atributos femeninos, buscaron adecuarse a cuerpos más estrechos y finos. La medicina tuvo una opinión insoslayable a este respecto, pues en el caso específico del corsé, destaca que su uso fue desaprobado por los galenos de la época, pues se creía que al limitar el movimiento de los pulmones y la circulación de la sangre fomentaba el progreso dañino de la tuberculosis.

Un capítulo sin duda sorprendente del curso de la moda, máxime para una de las enfermedades que si bien estuvo ligada al ámbito creativo, en sí misma tenía muy poco de glamurosa.

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