EL MÁGICO LENGUAJE DE LOS PÁJAROS

Foto de Òc.

 

El concepto de este lenguaje mágico, perfecto o divino, usado por los pájaros para comunicarse con ciertas personas elegidas, ha estado presente a lo largo de la mitología y la literatura universal y forma parte de innumerables cuentos populares, donde casi siempre el protagonista recibe la bendición del don de entender este peculiar modo de comunicarse.

En la mitología griega, el lenguaje de los pájaros solo podía alcanzarse por medios mágicos. Se dice que Apolonio de Tiana, Tiresias y Esopo eran capaces de entenderlo. En la mitología escandinava, la facultad de entender el lenguaje era signo de gran sabiduría.

En árabe egipcio, la escritura jeroglífica se denomina “el alfabeto de los pájaros”, y en egipcio antiguo, la escritura jeroglífica tenía el nombre de medu-netjer (“palabras de los dioses” o “lenguaje divino”).

En religión, el lenguaje de los pájaros es el lenguaje místico de los ángeles. Incluso se dice que San Francisco de Asís predicaba a los pájaros. Según el Talmud, la proverbial sabiduría de Salomón también se debe al don que Dios le otorgó. En la cábala, la alquimia y la magia, este lenguaje era considerado secreto y era valorado como la clave para alcanzar la perfección del conocimiento.

Desde tiempos inmemoriales, los pájaros han desempeñado un papel importante en la sociedad de todas las culturas, estableciendo un nexo de unión con el hombre, especialmente para la práctica de videncia. De este modo, el vuelo de los pájaros, especialmente el de las águilas, buitres y halcones, fueron interpretados por los augures, sacerdotes de la Antigua Roma que practicaban oficialmente la adivinación, práctica que habían heredado de la Antigua Grecia.

Durante la edad Media, en Occitania, el ‪#‎lenguaje‬ de los ‪#‎pájaros‬ era una lengua secreta utilizada por los trovadores (Lenga dels aucèls), basada en juegos de palabras y ‪#‎simbolismos‬. Era utilizado también entre amantes condenados a permanecer separados. Al parecer, este lenguaje tenía la facultad de hacer volar a los amantes, para poder estar uno junto al otro y amarse plenamente.

En 1871, Darwin, en su obra El origen del hombre, sobre la teoría de la evolución humana, dijo que los sonidos emitidos por las aves eran, en la realidad, la analogía más cercana al lenguaje humano. Tiempo después, estudiosos lingüistas pusieron de manifiesto esta semejanza y, recientemente, se ha descubierto que el gen del lenguaje forma parte del grupo de los 55 genes con similar patrón de actividad cerebral en el ser humano y también en las aves capaces de vocalizar.

Mito o realidad, observación o interpretación subjetiva según el estado anímico del poeta, me quedo con la fantasía de que todavía es posible practicar este mágico lenguaje entre amantes separados por la distancia. Quizás, es el mismo don divino que guardamos entre la más íntima sintaxis de nuestros sueños y profundos deseos, y a quien debemos la extraordinaria magia de sentirnos tan cerca de nuestro amante cuando estamos enamorados.

Òc.

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