Asistentes artificiales con nombre de mujer

Asistentes artificiales
con nombre de mujer

El ordenador más potente, motor de la inteligencia artificial, tiene un nombre pensado para rendir homenaje. Watson, la gran máquina de IBM, ha sido capaz de derrotar a humanos en concursos de televisión. Su uso es común para predecir movimientos bursátiles, epidemias o proyectar crecimientos.

El año 2016 se está consolidando como el año en que la inteligencia artificial llega a todos los públicos de una manera sencilla. Su máxima expresión son los bots,como se denomina a las interfaces conversacionales capaces. Están invadiendo las aplicaciones mensajería y prometen ahorrar dinero en atención a clientes manteniendo conversaciones con ellos para atajar problemas. Iniciativas como la aplicación de Quartz o Politibot en Telegram, han comenzado a experimentar con la difusión de noticias.

Los grandes de Internet han confiado en esta tecnología para hacer más natural la interacción entre máquinas y humanos. En lugar del teclado, físico o proyectado en la pantalla táctil, se pretende que hablemos con móviles, ordenadores y tabletas. Pronto, también con altavoces, luces, o un ente virtual que gestione los aparatos del hogar. Apple fue la primera en acercar este fenómeno. Se estrenó en octubre de 2011. Aunque en español se tradujo como mayordomo, Siri es una mujer. Tiene voz femenina y es normal referirse a ella como su fuese una mujer virtual. Microsoft siguió sus pasos con Cortana, una competidora muy parecida. Amazon ha hecho lo propio con Alexa, la versión más avanzada en cuanto a servicios. Está camuflada en un altavoz, aunque también funciona en su cajita para el televisor. Siri, Cortana y Alexa son mujeres virtuales. Hacen trabajos propios de un asistente personal.

En Silicon Valley, donde las mujeres están lejos de ocupar puestos de responsabilidad, es un tema candente. La industria se defiende diciendo que los estudios de usabilidad y percepción apuntan a que tanto hombres como mujeres, prefieren que sea una voz suave. Ellas insisten en que es un reparto de roles sexista, en el que se da por hecho que ese tipo de tareas son propias de un género.

ROSA JIMÉNEZ CANO

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