¿Y EL DESNUDO HUMANO?

¿Y EL DESNUDO HUMANO?

El cuerpo del ser humano tiene calidades implícitas para establecer la comunicación. Toda su extensión y armonía, han sido creadas para instaurar un atractivo entre seres de su misma especie, y por lo general, así poder perpetuar su continuidad en el mundo, el aspecto de sexualidad que se instala en la globalidad del cuerpo permite crear una comunicación mediante los sentidos, que nos arrastra a un vínculo sensitivo-emocional, portador hacia lo afectivo.

Este atractivo se ha confundido con un aspecto pecaminoso, por ser comparado con la tentación, tanto en la cultura judeocristiana (el mito de Eva, Adán y la manzana) como, en la islámica, taoísta o musulmán etc. Generalmente este concepto relacionado al pudor ha dotado al físico desnudo de los seres humanos, el matiz de atracción, el de curiosidad (como nuestra naturaleza nos marca) e incluso, de fascinación.

Por otro lado el cuerpo desnudo también ha sido símbolo de vergüenza, de descaro, el diablo y la lujuria han formado parte de simbologías permanentes, el abandono o la tentación. Curiosamente al observar desnudos de otros animales no se despiertan este tipo de sensaciones e impulsos; ver a un perro o a un caballo vestido con camiseta y pantalón, no solo nos puede resultar ridículo o cómico, sino que incomodo, pues sentimos que es un apósito que no se adapta a su naturaleza, en cambio el hombre se encuentra en el caso contrario.
Es por esto que intentamos cubrir o trasformar aquellos indicios físicos que nos acercan de nuevo a nuestra animalidad, entiéndase zonas del cuerpo donde aparece el vello, las partes erógenas cubiertas, los sobacos rasurados, el pelo con gorro, o bien manipulado a través de tintes y peinados, una forma mas de vestirlo.

También pudiera pasar todo lo contrario, recurrir a la animalidad para denotar nuestra sexualidad y aptitud para la procreación, camisa abierta que muestra el pelo en pecho para el hombre, y marcar o insinuar los atributos de fertilidad en la mujer, pechos abundantes y fértiles para amamantar, caderas prominentes, exhibición del vientre y ombligo a modo simbólico.

Estos aspectos que hoy observamos como recursos para la seducción, o simplemente para encontrarnos mejor con nuestra imagen, en principio son sofisticadas ventanas para hacer aflorar nuestro inmerso desnudo humano, y así poder establecer una comunicación naturalmente necesaria.

Piris
en pelotas

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