El toro es persona

El toro es persona
ULISES

 

Le he dicho a Laura Tenorio en una buena entrevista que me ha hecho enTaurodelta, revista de toros, que si prohibieran las 24 corridas de San Isidro habría un motín, pero que también puede estallar el motín si siguen lidiándose toros en Las Ventas.

Creo que los toreros son los últimos caballeros que se juegan la vida con la espada, pero la Fiesta está en decadencia porque hay una nueva sensibilidad ante los animales. El Partido Animalista (Pacma) informa: el 90% de los ciudadanos no acudió a ningún festejo taurino durante los pasados años y las plazas de toros congregan menos asistentes que los yacimientos arqueológicos.

Los del Pacma han declarado que hay que seguir una dieta sin carne animal, con la cual corremos el riesgo de comernos los unos a los otros. Han desmentido las “difamaciones” que los colocaban en coalición con Podemos; van a ir en solitario en unas elecciones donde esperan superar el cuarto de millón de votos de diciembre. En estos días han lanzado una campaña de recogida de firmas para acabar con la tortura de los toros, que llevarán a Manuela Carmena y a Cristina Cifuentes. Además, algunos púgiles de un club de boxeo de Barcelona han reclutado a miles de antitaurinos para interrumpir el rito del Toro de la Vega.

Franz-Olivier Giesbert relanzó la ideología de la compasión en su libro El animal es una persona. Creíamos que éramos hechos a imagen y semejanza de Dios pero, en realidad, estamos aquí porque un grupo de peces tenía una aleta de peculiar anatomía que pudo transformar en piernas de unas criaturas terrestres que después se han hecho dueños del pogrom donde se tortura a los animales. Antes de que se arrastren 150 toros por la arena de Las Ventas, se han encontrado 22 caballos y cuatro perros desnutridos y han sido detenidas dos personas culpables del daño causado. Hay más de 300 investigados por maltrato animal.

“No descendemos del gusano ni del pez ni del tetrápodo ni del cerdo ni del mono; somos todos ellos a la vez, como indican nuestros cromosomas. Las cosas nos han salido mejor que a los demás, eso es todo”, escribe Giesbert. A pesar de la nueva sensibilidad, cada día cientos de cerdos son colocados en parrillas para que sus excrementos pasen entre las barras y, como el animal tiene tendencia a escarbar la tierra, muerde el rabo de los otros cerdos. Por eso se los tienen que cortar, para evitar infecciones. Miles de gallinas que no pueden picotear la tierra se pican unas a otras y les cortan los picos.

Mientras los animales no se rebelen en la granja, no ocurrirá nada. En las historias antiguas y en los libros sagrados las bestias hablaban. En la Biblia, la serpiente fascina a Eva con el Árbol del Bien y del Mal. También habla la burra de Balaam y los palos se convierten en serpientes. En la vida real, a excepción del loro que habla al oído del pirata, de los grajos que se posan en los hombros de los balleneros, los animales no hablan. El hombre es el único homínido que se comunicaba con mímica y gruñidos, aserraba el aire y decía: «Ugh».

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