Así es la religión jedi

Así es la religión jedi

Aquel ‘Halcón Milenario’ mecido a ritmo de procesión hizo que el teléfono de José Ocaña sonase durante semanas. Ocurrió en 2013, en Sanlúcar de Barrameda. Ocaña y el resto de la peña Arte Pajartarte habían disfrazado la ciudad de convención de Star Wars, con el habitual desfile de la Guardia Imperial y una réplica en cartón piedra de la nave de Han Solo y Chewbacca. Hasta aquí nada raro, tratándose del Carnaval gaditano. Lo que hizo que todo se desmadrara fueron los tambores que alguien ajeno a la agrupación le añadió a un vídeo del pasacalles el pasado mes de marzo. Las redes sociales hicieron lo que suelen: viralizar lo extravagante. Por un momento, la religión jedi olió a incienso y fue mayoritaria.

«Nos llamaron de varios programas de televisión y recibí correos electrónicos de Estados Unidos, Alemania, Ecuador… Desde Ciudad Real nos escribieron los salesianos para decirnos que le estábamos faltando al respeto a la Semana Santa», rememora Ocaña una puesta en escena chirigotera que, sin embargo, muestra hasta qué punto ya se identifican la imaginería y el misticismo de Star Wars con los de cualquier religión. Yoda orgulloso muy estaría.

El jedismo, credo inspirado en la saga cinematográfica de George Lucas, sigue expandiéndose con independencia del estreno de la precuela o secuela de turno, y no (sólo) entre fetichistas del sable láser. En Reino Unido es el séptimo culto más importante, con 190.000 fieles en Inglaterra y Gales (50.000 más que la Cienciología), según datos del último censo, de 2011. En Escocia, la congregación jedista es tan numerosa como la sij y la hinduista juntas. En Nueva Zelanda cuenta con más miembros reconocidos que los Testigos de Jehová…

En 2001, las autoridades británicas decidieron incluir en el censo una pregunta sobre las creencias religiosas. Más de 405.000 ciudadanos (0,7% de la población) marcaron la casilla jedi. Desde entonces, la liturgia de la Fuerza avanza incluso por países no anglosajones como Brasil, República Checa, Serbia y Croacia gracias a cibercomunidades vinculadas a la página Temple Of The Jedi Order.

No hay emoción, hay paz; no hay ignorancia, hay conocimiento; no hay pasión, hay serenidad; no hay caos, hay armonía; no existe la muerte, existe la Fuerza, reza el padrenuestro de una filosofía que no contempla más ritual que la meditación y que a veces recuerda a la del samurái y otras, a la del monje zen. Sus mandamientos son 21 (Justicia, Lealtad, Humildad, Disciplina, Honestidad…), y parece más abierta que otras confesiones.

«En el jedismo no hay pecados ni existe una autoridad como el Papa, aunque cada iglesia puede tener una jerarquía que ayude a que todo funcione», explica el británico Michael Kitchen, relaciones públicas de la mencionada web. «Los jedis somos personas normales, no hay nada que nos distinga de los demás en la calle. Algunos pueden optar por usar cierto vestuario (como la túnica), pero no es imprescindible».

Hace cinco años, a un compatriota de Kitchen se le impidió el acceso a unas oficinas del INEM local. El motivo: vestía hábito con capucha. Para los protocolos de seguridad de la Administración se trataba de alguien sospechoso; en realidad era un jedista en busca de empleo. Tras el incidente, alegó discriminación por cuestiones de fe y el organismo oficial tuvo que disculparse. En tiempos de potencial riesgo terrorista como los actuales quizá el desenlace hubiera sido distinto.

Así es la religión jedi

Andrés Pineda es el fundador del Consejo Jedi en España. Confiesa que se animó a seguir las indicaciones de la Fuerza por ser «un modo de vida muy humano». «Es como juntar todas las religiones en una», apunta este apasionado del espacio, capaz de dar respuesta a asuntos tan peliagudos como el calentamiento global o la inmigración a partir del equilibrio de energías y la visión conciliadora del jedismo. «Somos guardianes de la paz, no soldados», enfatizaba el actor Samuel J. Jackson en el papel del maestro Mace Windu.

Tras el estreno de Star Wars (1977), creyentes de distintas religiones intentaron encontrar similitudes entre el mensaje de la película y su propia fe. En un primer momento, las interpretaciones cristianas fueron las más numerosas, con autores que percibían a los caballeros jedi como cruzados de la Edad Media y a Darth Vader como Lucifer, el ángel caído por culpa de su orgullo.

«No obstante, son cada vez más los autores que están desvelando las raíces orientales de la saga cinematográfica», señala la profesora Julien R. Fielding en un ensayo recogido en Star Wars. Filosofía rebelde para una saga de culto. En él, esta docente del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Nebraska (EEUU) desempolva textos del budismo y taoísmo y abundante etimología procedente de India, Tíbet, China y Japón para intentar ver de dónde procede la espiritualidad que emana de los filmes.

Fielding ha descubierto que la palabra jedi procede del término nipón jidaigeki(cine de época). Luke Skywalker debería su nombre al autor del tercer Evangelio cristiano y el apellido, a la traducción en inglés de la palabra sánscrita daikini(demonio femenino). Han Solo remitiría a la dinastía china más gloriosa, mientras que Yoda podría ser una variante del sánscrito yoga (fervor, trabajo duro) o yuddha (guerra).

Según la profesora, George Lucas «detestaba la devoción interesada de la religión y en particular la catequesis, que en su opinión era aún peor que el colegio normal». Involuntariamente (o no), el auténtico padre de Luke Skywalker ha contribuido a fomentar eso que criticaba. Ya se ofician bodas que emulan la ceremonia entre la reina Amidala y Anakin, con los acordes de John Williamscomo marcha nupcial, un arco de sables láser para que pasen los contrayentes e invitados caracterizados como en un remake casero. En Cádiz todavía no se ha celebrado ninguna.

  • José María Robles

http://www.elmundo.es/papel/historias

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