Picasso se vuelve musa del rap

Pablo Picasso
Pablo Picasso – ABC
J. J. MADUEÑO

La influencia de Pablo Picasso se puede ver en los lugares más insospechados. La aparición del último disco de Kanye West, «Life of Pablo», ha vuelto a poner de relevancia la importancia del legado del pintor a través de los años. El hip-hop parece el último arte sobre el que el genio cubista ha influido, pero no es el primero. Como tampoco West es el único rapero que se vio atraído por la figura de Picasso, ni siquiera en el hip-hop se halla el primer estilo de música donde aparece la musa picassiana. Antes de que los raperos descubrieran al genio malagueño otros músicos y creadores de diversas disciplinas se vieron cautivados por el magnetismo de su figura y por su excelsa obra.

La leyenda se ha vuelto rimas de rap, o al menos algunas estrellas de esta cultura urbana se han fijado en su recuerdo para hacer surgir nuevas creaciones. El primero que se acercó a Picasso fue Jay Z, quien tuvo una mención especial para el pintor en «Picasso Baby». El rapero, uno de los más influyentes de Estados Unidos, se retrataba como un «pequeño» Picasso que vivía el mundo de excesos y frivolidad al que están emparejados estas grandes estrellas. En el video de este «single» se puede ver a la nieta del propio pintor, Diana Widmaier Picasso.

«El hip hop nace en el «gueto» y se crea con lo que hay. Se construye un discurso con la violencia, injusticia, discriminación racial, incultura, rebeldía…Picasso, desde su nacimiento en Málaga en 1981, lleva a su obra lo cercano y lo popular», añade José Lebrero, director artístico del del Museo Picasso Málaga, como primera conexión. Algunos pasajes de la vida del pintor, sobre todo en su primera época en París, recuerdan los estereotipos más reconocidos de los raperos como las armas, las bandas, el sexo o las drogas. «Hay un interés por el personaje y una atracción hacia el mito», remarca Lebrero.

 

Pintura, literatura y opio

Se ensalza la personalidad de un hombre que no dudó en usar un revolver en pleno París y del que Fernande Olivier, una de sus musas –amantes–, escribió en «Recuerdos íntimos escritos para Picasso»: «Un altercado con Pablo me asusta porque enseguida comienza a hablar de revólveres». Olivier, que es la que mejor ilustra los años más desmadrados de Picasso, relata cómo «no permitía a su compañera salir sola» por los celos o cómo la «Banda de Picasso» debatían de pintura y literatura a la furtiva claridad de la «mariposa de la lamparilla de opio». Una sustancia a la que, según Olivier, se acercó por curiosidad y acabó fumando dos o tres veces por semana.

«Hay un juego con los estereotipos, que levanta respeto, adulación, fascinación e identificación», detalla José Lebrero. Una vida que despierta un embrujo que Jay Z, por ejemplo, ha trasmitido a su familia. Hasta el punto de que Beyoncé, esposa del rapero, en una visita familiar a París posó delante del «Portrait de Françoise» en el Museo Picasso de la ciudad francesa. La cantante se fotografió imitando la pintura que en 1946 Pablo Ruiz Picassohiciera de Françoise Gilot, madre de dos de sus hijos: Claude y Paloma. Gilot emerge en la vida de un Picasso reconocido que no tiene nada que ver con aquel al que «idolatraba» el rapero de los primeros años en París.

Seducidos por Picasso

No han sido los únicos seducidos por Picasso. «The Life of Pablo» es un homenaje al pintor. Kanye West, que a lo largo de su carrera se ha comparado con Steve Jobs, Leonardo da Vinci, Sócrates o Pablo Escobar, ha llegado a decir que le encantaría «asistir a una escuela de arte para enriquecer su vena creativa y ser más famoso que Picasso». The New York Times llegó a ver ciertas similitudes entre las vidas de ambos. El rotativo americano veía semejanzas entre la llegada a Chicago para «Line for line» o la llegada de Picasso a París y la pintura de «Le Moulin de la Galette». La comparativa va a la definición de una forma «cubista» de componer. «Hay un cierto paralelismo en el modo de construir las canciones con el collage», afirma Lebrero.

The Guardian llegó a preguntarse si West –cuyo productor es Jay Z– era «el mayor cubista del hip-hop» tras la presentación de su último trabajo en el Madison Square Garden, donde tomó protagonismo el diseño de moda, se vio otra similitud con el Picasso más maduro que creó vestuarios para el ballet ruso de Sergei Diaghilev. Se trataría de acercarse a Picasso para romper las reglas. Kanye West no se limita a las ramas clásicas del hip-hop, sino que añade más conceptos como la moda y en ese afán rupturista se crea una nueva forma de discurso que recuerda la vorágine creativa en la que se zambulló Picasso en el París de principios de siglo XX.

El discurso bohemio

«La bohemia del París del siglo XX afecta al método de construir el discurso, pintar, escribir un libro –Joyce en “Ulises”–. Da lugar al nacimiento de la música contemporánea con Arnold Schönberg», relata Lebrero. «Hay una evolución y los raperos son herederos de una tradición, que conecta con la idea de «sampling» y bricolaje de Lévi-Strauss en 1964», recuerda José Lebrero, quien ve en ese estilo nacido de las tendencias experimentadas porPablo Picasso, Georges Braque o Eric Satie un punto de unión con las raíces del hip-hop, pese a que «el ambiente en el Detroit o el Chicago de los 90 no tiene nada que ver con el París de 1910».

Una reavivación del cubismo del que tratan de beber aquellos que quieren romper los cánones. «Hay un sello de jazz que se llama Pablo Récords», asegura Lebrero, quien relata cómo el productor pidió permiso al pintor para dar ese nombre a su sello en los años 60. «David Bowie también menciona a Picasso», espeta José Lebrero, quien recuerda a aquella canción en «Reality» en 2003. Aunque Lebrero ve dentro del hip-hop ciertas tendencias que no emanan de Picasso, ni del París de principios del siglo XX, como es «cierta tendencia fascistoide». «Algo sí se observa en ciertos raperos», matiza.

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