La loba come niños

La loba come niños
ULISES 

 

Sigue creciendo, impetuosamente, el partido de la indiferencia y el de los que no quieren ser españoles. Según las últimas encuestas se detecta frustración ante la manera con que los partidos le han dado a la baba para no formar Gobierno.

El porcentaje de posibles votantes ha bajado desde el 73% al 69%… y lo que te rondaré morena. Si fracasaran las investiduras y hubiera elecciones el 26 de junio, habría desinterés para ir a votar. Como el señor D’ Hont y la abstención favorecen a los partidos grandes y consolidados, el PP volvería a ganar y la crisis política se agravaría. Muchos ciudadanos no van a ir a la urna por cabreo o por pereza; se escaparán a la playa o al campo. La mayoría -desencantada, desengañada, encabronada- renunciará a las urnas por prejuicios: rechazo a la casta política, resistencia a la corrupción, cabreo por la incapacidad de los políticos de llegar a pactos.

Aquella desafección que estalló en la Puerta del Sol suma y sigue. Ahora, además, alcanza a los partidos de la nueva política. Se ha roto el bipartidismo, que eran dos sociedades anónimas y opacas, se ha fragmentado el Parlamento, han pasado los 100 días y la gente se ha hartado de las conversaciones fallidas: no quieren participar en lo que consideran una farsa continua. Los griegos llamaban idiota al que se desinteresaba de la política, el que pasaba de los asuntos públicos, y ahora, empiezan a llamarle tolilis a los que vuelven, como borregos modorros, a votar a los trincones.

Votar es un acto de libertad, abstenerse también lo es. En algunos casos es una patada al sistema; en otros, llegar a la certeza de que nada puede cambiar. Y siempre la abstención puede abrir un proceso de deslegitimación de la democracia. Votamos o no votamos porque nos da la gana, pero algunas veces lo hacemos intoxicados por la propaganda y la calumnia. Salimos tan adoctrinados por predicadores y demagogos, tan atormentados, que empuñamos el voto como una piedra y la abstención como un castigo. Son los famosos prejuicios españoles: España no funciona, todos los políticos son iguales, la derecha es la continuación del franquismo, la izquierda arruina y rompe España. Y ahora nuevos estereotipos: Ciudadanos es el partido del Ibex y Podemos el de Hugo Chávez. Ya decía Larra que los españoles son presos de las tradiciones y sus falsas leyendas, ven la anarquía, exista o no, y tienen la costumbre de hablar mal de su nación y de sus políticos para parecer superiores ante sus compatriotas.

Tampoco debemos cortarnos la venas. Todos los países tienen sus falsas sagas. Incluso Roma, la madre del Derecho y del Senado, nació de una fábula ilógica según la cual una vestal, que iba con un cántaro, fue violada y dio a luz a Rómulo y Remo. He ahí un prejuicio, según los ilustrados: el pueblo romano no se paró a pensar si en sí era posible que la hija de un rey saliera con un cántaro, y si es posible que una loba amamante a dos niños y no se los coma.

http://www.elmundo.es/opinion

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